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miércoles, 10 de junio de 2015

Me presento


Me presento, en esta estrella
o en la orilla del río
o en las rompientes imprevistas del mar.
Tuve un sueño, alguna vez,
y un canto abrigado para los inviernos
y para los otoños misteriosos.
Adoro esta estrella bajo mis pies
o en mis manos, sí,
estrella bonita que desencadena mi corazón
y mis edades y la muerte irremediable,
como un erótico amanecer,
como una flor despuntando pétalos
y milagros
que algún día deberá marchitar.

Me presento despierto -con los ojos cerrados
o abiertos, cada tanto, para ver-.
Adoro este espejo cubierto de tiempo
y tus manos danzantes, como el universo,
sobre mi cuerpo y mis penas extendidas.
No necesito mirarme, es cierto;
si te miro me duermo en tus colinas, sencillo,
y me pierdo en tus constelaciones
y me encuentro sobre tu lengua
y me enamoro de los largos destierros.
¿Qué puedo hacer si miro tus ojos y me veo?
¿qué imposibles puedo recitar para cerrar los ojos y no verte?
pobres los espejos y quienes aún necesitan
verse reflejados.

Me presento, amo tu boca, tus labios, ¿lo sientes?
y odio las guerras injustas y la muerte indefensa
y la indefensión del sonámbulo
y la pena dolorosa del hambriento
y las condenas terribles en el final.

Me presento ante el tribunal de la vida:
me declaro culpable y loco,
y decido, por amor a la vida,

hacerme poesía.

Airel Aloi

domingo, 24 de mayo de 2015

DONDE TE BUSCO


Donde te busco, querido Mario,
-en la tierra, en los árboles, en la alegría-
te veo, sí, dibujando encantamientos
y vértices y júbilos conclusivos.
Estás Mario, aquí nomás, sin domingos,
en las hojas -revoloteando cómplices-
de los otoños y de las primaveras.

Donde te busco, Mario hermano,
en la humanidad esperanza
y en las esperanzas derramadas.
En la vida, Mario, ahí estás,
con la poesía guerreando a las guerras,
con el amor y el desamor,
con los besos enteros y con la palabra.

Donde te busco, en la tentación del amor
y en los sueños altos, de montañas,
y en las derrotas también
-reclamando que no nos rindamos-
donde te busco, Mario, 
junto a nosotros y bajo estas estrellas,
te encuentro

POESÍA BREVE XXII

¿Cómo aprender a volar?
Lo cierto es que tomo un libro
y vuelo, y tu mano y un simple viento,
y cuando asomo sobre una docena
de pequeñas gotas de agua,
o cuando cierro mis ojos.
Entonces, creo, que solo se debe aprender
a sacar un poco los pies de la tierra.

viernes, 1 de mayo de 2015

POESÍAS BREVES


VIII
Confieso que he amado la lluvia,
que me he perdido en tus ojos,
que he sido, alguna vez, 
un breve rumor de lágrimas ajenas
y de brumas.
Confieso que he amado al viento
y al alba y a los vuelos.
Confieso que te he amado
como un verso del pasado
cantando al futuro.

IX
Diría que te quiero en la noche,
diría que te quiero en el amanecer,
pero diría, esta tarde,
que te quiero mientras la vida nos permita
amar las noches y los amaneceres
y estas estrellas brillantes.

X
Breves nacen, poesías,
de mis manos, cuando
acarician el río tibio
o tu piel o tu boca.
Breves como una 
despedida.