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miércoles, 9 de abril de 2014

Etereo



Hubo contado anécdotas maravillosas

Llegado el barco
instaurado en las orillas del plata
eternizó un saludo conglomerado
a una ciudad que da la espalda.
y lo saluda con daga en mano.

Garganta que se hace arena
pierde el júbilo de la voz cántica
y se aporrea en infecciosos placeres.

Acaso un destino cruel termina siendo cuna
una voz obtusa que se hace eco tenue

Adiós a las pretensiones

Atrás quedaron sueños bretoneanos
lengua muerta será acusado
y desterrado de su humanidad
poco importará al consumirse
el alcohol, guía impía,
lo acomoda en la noche.

Escuchamos de él con nostalgia
cuando hablan de su llegada.

viernes, 30 de agosto de 2013

Danilo Zárate Pachecho


Los tres poemas a la ausencia

I

El agua erosiona al mundo
mientras las pesadillas
consumen nuestros cerebros

Te recojo en simbiontes pasos
que forman huellas en el mañana
transforman pétalos en las falanges
de una mano obtusa, llena de miembros.
Una telaraña emerge en madera
consume los horizontes donde corrés,
alguna vez alcanzaré un paso unicornio
en el que mi destino sea marcado
por una sola flecha.

II

Entonces decido perderte
negando hasta mi ascendencia
consumida de etéreos personajes
calcinando locuras
(enmarañadas sensaciones)
alguna vez volveré a verte la cara
cuando las estrellas se interpongan
y el cielo se abra en nuestras cabezas

Te diré que más nunca te perderé
sujetándote entre mis brazos
llorando una canción salomónica
hasta que arda el pecho acólito.

Pájaros caerán en su vuelo
diagramando mandalas caleidoscópicos
que pintaré lejano e inhóspito
¿Quisieras volar hasta que no exista cielo?
El éter sumase a nuestro hallazgo, ahí están,
ahí vuelven las oraciones lejanas
hoy te escribo para no perderme.

III

Me faltaron veinte centímetros para tocarte
las yemas de mis dedos rozan tu perfume
me quedo oliendo hasta poseerte
quisiera saber qué tan cerca está Saturno
vayamos de una vez por todas
te extraño cuando lo único que existen son sus anillos
y se nubla el horizonte con la lluvia matutina.

Te entregaría hasta la piel que no poseo
detrás de estas letras la nada, y ya.

La esencia está en lo insurrecto
y te veo tan lejana que temo
temo a ese miedo absurdo de perder todo.
Nada nos pertenece, ni siquiera nosotros.

La lejanía es lo que nos acerca
y lo hace demasiado tarde.
Un árbol en medio del desierto,
la luna que no sale,
todo lo que vuela y perdura en el espacio,
las personas que te poseen,
la vid que no nace vino.

Te dejaré las palabras más perdidas
la pérdida del mañana.

lunes, 8 de julio de 2013

Danilo Zárate Pacheco


Alguna vez me dirán puta

Alguna vez me dirán puta
cuando deje de desaparecer
y me convierta en la madre de la tierra
cuando los transeúntes me miren a los ojos
y sepan de mi dolor
cuando deje de pedir justicia, y la tenga

Alguna vez me dirán puta
y lo seré, seré todo lo que quieran decirme
porque elijo ser lo que soy
con el territorio en mi piel, mía totalmente
con la tortura en el pasado
y los cigarrillos fumados por mis pulmones

Alguna vez me dirán puta
cuando mi cuerpo no se cotice con dinero
y mis piernas se abran por amor, o no.
me dirán puta y seré feliz por serlo,
por ser una persona libre
por poder elegir mi vida
por tomar mi camino y dejar de ser un objeto de morbo
por quitarme las heridas y enfriar mis cicatrices.

lunes, 1 de julio de 2013

Danilo Zárate Pacheco


Frente al abismo, escribo

Estoy volando. Mis alas prendidas fuego
mi nuca se hace almohada

Ablanda la noche en mi frente
los minutos en millones de astros
haciéndome parte de una eternidad constante

Un hombre llega tarde a su muerte
lo descubren años después

Quizás mis miedos me delaten
lo obtuso de la vida cumple con su cometido
mientras el fuego mitiga mi vuelo
caigo sometido por la gravedad
¿Dónde quedó mi luz?

¿Dónde están los ojos náufragos inquietos?
¿Dónde mueren los sueños?
¿Dónde está la esperanza del agonizante?

Quisiera que me veas llorar
que los héroes mueran sin honores
que sus mujeres sueñen con perdedores
que los perdedores jueguen en primera
que la historia no se repita
que los días sean violetas
que las noches estén llenas de argentum
que las lágrimas sean de felicidad

Me resignaré a ser feliz todos los días que pueda
anochece más temprano en otoño, ya es hora de abrigarse.