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martes, 3 de septiembre de 2013

Toni Jiménez

LA AMISTAD

La amistad tiene una categoría semejante al amor. Resulta tan elevada que cubre las cimas del amor con creces, pues va más allá del simple intercambio que supone una relación. Amistad viene de amigo. Un amigo es aquél que comparte, pero no te "usa". Un amigo jamás utiliza a los demás como un medio, pues nadie es un medio, es un fin en sí mismo. La cuestión no se basa en utilizar al otro, ni siquiera en necesitarle, la cuestión es el compartir. Pero, ¿qué tienes para dar, qué puedes compartir? Debes estar abundante, debes rebosar de energía. Pues si vas desde las carencias, entonces, no puedes dar nada, te conviertes en un parásito, estás mendigando amistad para cubrir tu soledad. Un amigo es aquel que se presta para que puedas compartir con él: estás lleno de danza, estás lleno de poesía, estás lleno de música... y compartes tu plenitud, tu alegría, no espera recompensa, no intercambia para compensarse, estoy agradecido y estoy en deuda con él por ser receptor de mi abundancia porque está dispuesto a compartirla conmigo. Ese amigo que recibe de ti, no te debe nada, no es una deuda. Un amigo se sentirá feliz por el simple hecho de haber permitido que le ames. No es una cuestión de necesidad, no cubre tus necesidades, simplemente te expandes con tu creatividad en él. Y, si alguna vez tienes necesidad, puede que ese amigo venga o no venga, esa no es la cuestión, si viene lo aceptas, y si no viene, no te quejarás: es su decisión venir o no venir. No quieres que venga bajo un chantaje emocional, no quieres manipularle y provocar remordimientos y que se sienta culpable. Entonces no creas espacios de rencor dentro de ti, sigues abierto, las oportunidades continúan. ¿Si le criticas qué clase de amigo serías?Cuando la amistad penetra a través del ego se convierte en una mercancía, en un comercio: estás vendiendo o comprando algo. La amistad pertenece al templo del fluir. El amor no puedes provocarlo, ni siquiera sabes cómo llega. Pero la amistad es un arte que sale de ti: es consciente, el amor es inconsciente. Por eso, cuando eres un amigo ocúpate siempre de ti, pues sale de ti. No te preocupes si tu amigo vendrá o no vendrá. Las amistad no piensa acerca de los demás, pero si la amistad sale del ego, querrás recompensa y si no llega se truncará. Sólo cuando sabes estar solo, sabrás estar con los demás: ahora no lo utilizas, no pones condiciones a tu amistad. No hay amigos ideales, si no amistad que fluye de unos a los otros: seamos dúctiles como el agua que se adapta a las irregularidades del terreno llenando los vacíos y adaptándose a las formas de los envases en los cuales fluimos y amamos buscando las vías de menor resistencia: amigos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Toni Jiménez

EN EL AMOR

En el amor no prometas nada, no propongas nada, solo así nadie dispone de ti. Cuando no hay objetivo, sin expectativas más allá del presente, en el amor no hay fracaso posible. El amor es la religión del momento, ¿qué puedes prometer? Ya estás en el momento y de la calidad de este momento nace el siguiente, es un continuo que no cesa, ya no debes prometer, solo promete el que duda, ¿cómo puedes dudar del presente? Si prometes amor, entonces la promesa se convierte en algo más importante que el amor, ahora lo conviertes en compromiso y deber. Dices: “Te di mi palabra”. ¡Exacto! Diste tu palabra, pero la  palabra nace del pensamiento, un fragmento de ti, ahí no eres total. Cuando la mente suprime el corazón ahora nacen necesidades irreales en forma de ideales que no se van a cumplir: proyecciones y simbolismos que no sientes, solo imaginas. El que promete es el ego y el que fracasa también, pero no el amor. Pero cuando sientes, eres uno con el otro, una unidad sintética, dónde todo se vuelve uno, por eso te siento y no pienso que te amo, amo porque siento. Cuando comprendes esto, es como si fueras flotando en el río de la vida, adaptándote a las irregularidades del terreno, y como el amor buscas la vía de menor resistencia: fluyes. No dejes que el amor se convierta en una institución, son deberes, pero no amor; en las instituciones uno debe siempre comportarse pero no ser espontaneo; no quieren la abundancia de la energía  de la vida, porque cuando tienes esta abundancia de energía, e incluso, a distancia lo haces llegar: el amor es imparable.El amor te mantiene joven, está naciendo continuamente, es vital, emana del corazón, del ser, su latido está siempre aquí, no late para mañana y no promete, no se adelanta. Realmente uno nace cuando nace al amor, lo demás es ir cumpliendo años, pues cada vez que lo celebras mueres un año más. Pero el ego envejece, te desgasta con sus esfuerzos por estar dónde no debe ¿No estás arto de tu ego, con quién estás viviendo, no tienes el enemigo en casa? El ego es viejo, es el pasado tratando de imponerse al presente cargado con la losa de tus fracasos, arrepentimientos y odios que aún tienes pendientes de solucionar y, entonces, sabotea al amor no dejándole fluir. El amor es joven porque no lo puedes acumular, está fluyendo y es inocente, pero, para muchas personas, inocente equivale a tonto. Ponle condiciones al amor y por su propia naturaleza desaparece, es inabordable por naturaleza, salvaje. Y, si desaparece solo te queda el ego disfrazado de compromiso y fidelidad: sucedáneos míseros llenos de deber y sacrificio. ¿En que se ha convertido tu vida ahora? En puro ego que intenta “practicar” el amor y se estrella una y otra vez contra las rocas de la indiferencia. Ahora siempre estás esperando amor, estás en la cola de espera de los demás, pero la pregunta que debes hacerte es: ¿soy capaz de recibir amor? Eres capaz, estás receptivo o lo tienes que pasar por el filtro de tu ego: pasado, apegos, identificaciones, condicionamientos… Pero el amor no es una exigencia, nace de la profunda comprensión, no puede ir mendigándolo, no puedes demandarlo, es algo que se produce por la felicidad suprema de darlo y se multiplica volviendo a ti, pero jamás lo exijas. Exigir es una barrera entre tú y el amorAl ego no le interesa lo que no puede poseer y el amor no lo puedes poseer, por eso se disfraza de múltiples maneras y te confunde y acabas en la desesperación al poseer a la otra persona. Por eso, mientras el ego habla no se escucha el silencio amoroso del corazón, un silencio que canta, que danza, que fluye… El amor es existencial, es tu estado natural, tengas relaciones o no; no te enamoras porque el otro sea así o de la otra manera, sino porque eres amor: tu estado natural. Lo esencial en el amor, no es amar, es ser amor, estar pleno de él. No hay motivo para el amor, tú no eres mi motivo, pues cuando hay un motivo, entonces allí, en ese momento se acaba el amor. ¿Si amas a una persona por un motivo, esa misma persona puede odiar a otra a la vez? ¿Es eso posible? Eso pasa por funcionar por motivos que antes o después desaparecen. Cuando amas no dependes de la persona amada, pero a tu ego le gustaría eso y es debido a ello que se inventa un motivo. Solo puedes amar a uno si eres capaz de amar a todos, pasas de restringirte a expandirte, entonces amas a todos en esa persona, a través de ella: sincronía, estamos en comunión. Así el amor se salva de la relación: el simple bagaje del intercambio de las personalidades y la cosa funciona un poco si es equitativa. Estar pleno de amor es nuestra naturaleza, no hay motivo, eres así, descúbrete, no te aplaces. Y, recuerda una cosa: en el amor nadie te engaña, tu mente proyecto tus ideales para que se cumplieran tus deseos, y esa planificación te impide llegar al corazón del amor que solo surge de la espontaneidad, por eso no sientes el amor, solo piensas que amas. Ahora deja que la espontaneidad surja, es posible que al principio te cueste un poco, que te sientas incomodo, años de esquivarla se nota, pero después una energía amorosa te invade de tal manera que te lleva al éxtasis del amor. Solo así la vida merece ser vivida, te invito a que no solo sobrevivas.

viernes, 23 de agosto de 2013

Toni Jimenez

FLUIR

Siempre me entrego a mis estados de ánimo, fluyo en ese movimiento dejando que los acontecimientos del corazón vayan a su gusto. Pues toda resistencia equivale a marearse. Me dono a mis mismo entregándome incondicionalmente y sin reservas a lo que me sucede. No como resignación, simplemente porque no se puede hacer nada, pues no hay defensas sicológicas contra el acto porque controlador y controlado ya se han fusionado. Y, al hacerlo todo se autoorganiza en sí mismo. Ahora la vida sigue su movimiento pero yo permanezco enraizado en  presente. Pues pasado, presente y futuro, en bloque se han dado. No fuerzo a la mente a querer estar dónde no estoy ni ser quien no soy, pues al no hacerlo, sientes la energía inadvertida que emana del no esfuerzo; en el fluir de los corazones, sabes que tu latido es el latido del universo. Cuando estás ahí… no necesitas ningún rumbo de actuación, pues surge la corriente espontanea del sentimiento en medio del albur, mostrándose y desapareciendo pero llegando al acontecimiento único de no sentirse separado del amor. Todos los sentimientos fluyen en mí, pues no son indisciplinados y, también sé que la existencia fluye a través de ellos mostrándose el camino ineludible de su amor por mí. Jamás intento retener lo positivo y rechazar lo negativo (estar divido esquizofrenia)  pues sé, que entre calor y frío, mi corazón se auto regula mostrándome la calidez. Ahora viviendo sin conflictos la experiencia cósmica se ha mostrado, pues no hay diferencia entre lo que haces y lo que ocurre: la voluntad y lo involuntario, pues ambas partes se diluyen. Por eso, jamás intento “mejorarme”, pues tampoco hay diferencia entre el gobernador y lo gobernado, pues ambos al fusionarse están en “el surgimiento mutuo” y mi relación con la Naturaleza es sentida en armonía o simbiosis en modelos que no pueden existir unos sin los otros. Pues sé, que cuando intento mejorarme, el conflicto entre mejorador y mejorado acaban estrangulándose  y te pones a ti mismo en peligro. Las cosas no van en línea, no es una realidad punteada, si no en círculo que al cerrarse se complementa en sí mismo en la armonía de los contrarios: pues mi círculo más tu círculo están unidos ad infinitum. Me gusta la rosa, pero comprendo que sin las espinas no se hubiera formado, así no me divido ni divido la existencia, si no que experimento como un todo orgánico. Y, sé, que mi modo particular e inédito está imitando mutuamente el modo particular e inédito del universo: ¿acaso no soy un fractal de la existencia, que es la parte imitando el todo? Para que lo entiendas, observa un bróquil o una coliflor o un holograma y verás que se reproducen inequívocamente las mismas formas. ¿No fue Leonardo el que sostuvo que la parte se une al todo para evitar su imperfección? Y, convengo con Spinoza: “Siempre que una cosa esté de acuerdo con tu naturaleza es necesariamente buena”. Entonces simplemente he de seguir mi naturaleza (ecología) y no forzarla, pues cuando fuerzo las situaciones, todas las alternativas que se presentan están prohibidas, pues haga lo que haga no encuentro salida porque quedo atrapado en la doble ligazón: culpable de mi situación. Esta es la trampa de los fiscales cuando preguntan al acusado en un juicio: “¿Dejó usted de pegar a su mujer? Responda si o no”. Si responde sí, es que la pegaba, y si responde no, es que la seguía pegando. Así te encuentras tú cuando te juzgas. ¿Quién eres? ¿El juez (ego), el delito (no ser tú mismo) o el culpable (los remordimientos) y, no paras ahí, llevas dentro la cárcel donde pagas la osadía de no ser tú mismo, no te queda más remedio que intentar la jugada desesperada de confiar. Cuando ello ocurre, la existencia te recibe con un caudal de energía amorosa que muestra al enamorado en brazos del amor. Hablando de confianza, recuerdo que debía tener 11 o 12 años y vivía  en un pueblecito de la Sierra de Gredos. Teníamos ovejas, y cuando estas parían, se quedaban separadas del resto rebaño y yo las llevaba a pastar a la montaña. Un día me encontraba a tres kilómetros del pueblo y, sobre la montaña descendió una intensa niebla que apenas me dejaba ver más allá de dos metros. En un principio no sabía qué hacer, me quedé sentado entregándome a lo que me sucedía y, al hacerlo, mi perrita “Loni” se quedó mirándome como si supiera lo que me estaba pasando. Sus ojos profundos me transmitieron tanta paz y confianza que esperé a la hora del regreso. Puse las ovejas por delante y  la perrita a mi lado y ellas solas me trajeron a casa. La perrita, las ovejas, yo y toda la existencia éramos un solo suceder y un solo acontecer. 

martes, 20 de agosto de 2013

Toni Jiménez

CONSCIENTE, INCONSCIENTE…

En la mayoría de las personas el consciente usado es mínimo, empiezan conscientemente y rápidamente es el inconsciente es quien toma la el dominio de la situación.  Conscientemente podemos provocar cosas, pero no podemos acabarlas conscientemente, el inconsciente toma el mando de la situación. Puedes provocar la ira conscientemente pero la ira será guiada por el inconsciente y n podrás finalizarla cuando lo desees. El inconsciente sustituye al consciente y se hace cargo de la situación, por eso muchas persona son repetitivas, llenas de hábitos que se muestran una  y otra vez a pesar de las buenas intenciones de no hacerlo. Solo un espacio muy pequeño, un fragmento de  tu mente es consciente en ti. El consciente solo es presente, es tu conexión con la existencia, el pasado es el inconsciente, por eso me oirás decir que debemos des-aprender para ser conscientes del presente: el único espacio en el que vives, lo demás es memoria que te utiliza a ti. Cuando empieza una situación, verás como pronto se te va de las manos, empiezas conscientemente pero no tardas en darte cuenta que de lo voluntario paras a lo involuntario en ti. Es por ello que tu vida se convierte en un caos: el espacio de lo voluntario hacia lo involuntario. “Tú tuviste la culpa, tú lo empezaste”. Esta frase, ¿cuántas veces la has escuchado? Uno es responsable del comienzo, pero la continuación ya no eres responsable, ya no eras consciente de lo que te sucedía (¿enajenación? Percátate de este mecanismo de tu mente, es una esclavitud en la que tal vez te sientas cómodo, pero una esclavitud sin lugar a dudas, aunque crees que tú eres el dueño de la situación,  se te escapa. Tus actos son impredecibles para ti mismo, no puedes controlarlos, ¿cuántas predicciones has hecho sobre ti mismo que no has podido controlar? Tus actos son impredecibles incluso para ti mismo. No eres consciente porque no es tu consciente el que maneja la situación, algo oculto en ti te lleva, a pesar tuyo, pero tú crees que eres tú amo dela situación.  El consciente es el cielo, el inconsciente es el infierno en ti, tu sufrimiento y, al menos que no te hagas consciente total, ese mecanismo seguirá haciéndote sufrir.
Cuando eres consciente de forma total sales del tiempo, porque el tiempo pertenece a la mente, ¿con qué percibes el tiempo? La vida siempre va hacia delante, no va hacia atrás como tu inconsciente. Se consciente de la vida donde todo cambia, dónde todo es un fluir. El pasado puedes imaginarlo pero no puedes hacerlo real.