Letras Libres es un programa radial cultural independiente sentipensante en el cual buscamos abrir el espacio a la imaginación y la reflexión.
domingo, 24 de mayo de 2015
Javier Sarasola
El día en que una lágrima tuya cayó sobre mis labios pude probar la sangre de tu corazón herido,que lloraba dolorido lo que al mundo silenciaba tu voz asustada y fugitiva.
CONJUGANDO TU VERBO MUJER
Artesano en la colina de tus pechos
y explorador ciego en tu piel,
me pierdo en tus caminos perfumados.
Este temblor, este suspirar,
Este latir que me acerca al cielo de tus ojos,
en la geografía tibia de tu cuerpo
todo es poesía y solo poesía,
que arde con las estrellas que besan tu desnudez.
Quiero tocarte lento
como se comen las uvas en los racimos,
para saber que sienten los ángeles al tocar el cielo.
Si, Mujer me vuelves un manantial que emergen y pujan
en cada poro, que grita en cada poro,
que venerar tu desnudez de luna
y sueña con tus secretos,
que es leña en la forma de tus labios,
y comulga sediento en tus templos.
Es en mi poesía donde cada palabra
quisiera hacerte el amor,
ser llamarada en tus pechos,
ser caricia en tu espalda,
ser beso entre tus piernas,
ser suspiro entre tus brazos,
ser poeta en cada verbo de tu cuerpo
para conjugar noche a noche
la vida…desnuda
como a mis ojos entera te regalas,
para escribir con tinta sangre y tinta carne
la poesía de tu nombre, primavera,
la poesía con tu piel, golondrina,
la poesía para tus labios de miel y cerezas,
la poesía para quemar y libar suspiros.
Mujer, Para hacerte el amor
hay que ser poeta en cada caricia,
en cada beso que arda y queme,
en cada mirada que ate e invite,
para escribir con los dedos en tus formas
y escribir con la punta de mi lengua,
suspiros en las almendras de tus jardines.
Si es verdad que Dios te robo de mis costillas,
¡tanta bella había entre mis huesos
que te hizo, diosa ¡
Solo sé Mujer lo que siento en mi corazón
que se vuelca como una copa de vino,
o una ráfagas de viento entre las hojas
sobre el altar de tu desnudez de plenilunio.
QUIERO VERTE
Cómo te llama mi corazón en cada latido…¡¡¡
Te busco entre la gente que pasa por la calle,
En la soledad de una esquina,
Y en el silencio de una plaza preferida.
Te extraño como la noche la luna añora a medianoche.
Solamente tú eres capaz de llenar este inmenso vacío
Aquí en el abismo frío de mi pecho abierto.
Quiero verte,
mis ojos sin tu mirada pierden horizonte.
Quiero verte,
mis labios son amargos sin el dulce de tu boca.
Quiero verte,
extraño tu perfume besando mis sentidos
Y mis manos tejen en el aire telarañas pensando en tu piel.
Quiero verte
profunda entre mis brazos escondida
Porque deseo soplar en tu corazón con mi mirada
para encender los luceros de tus sueños como teas
Y anudado a tu cintura, quedarme anclado a tu vida.
Quiero verte…
asómate a la ventana de mi vida.
Sal al balcón de mi silencio con tus rosas en plenilunio.
Vente en un cometa polizonte y desembarca en mi lecho
Como esas olas cálidas que hunden sus proas
en las caracolas que deja en la arena salina del alba.
Eres tu mi revolución,
mi grito libertario,
mi bandera en llamas.
Quiero verte,
Vente caminando descalza
por las calles solitarias de mi poesía
Y espérame en esa esquina de la memoria
bajo la luz de la naciente luna en la primavera,
necesito de tu boca y tus brazos para prolongar
mil años más tu ausencia que me quema en el alma.
DESPUÉS DE UNA NOCHE DE LLUVIA
Después de una noche de lluvia
todo es silencio, todo es calma
apenas se escucha la música de fondo
y el murmullo de unos vasos al chocar suavemente.
Ha llovido
el agua dulce de las saladas nubes se ha llevado todo
la mugre, el olvido, la colilla del cigarro, las huellas
los pasos indecentes, los tacones presurosos
las sonrisas esquivas
los escupitajos
los náufragos
y las semillas.
Así quisiera que fuese siempre,
que lloviera una noche eterna
y después dejara un cielo sin nubes,
un silencio ligero, sin costuras, sin espera
sin prisas y sin espacios,
un silencio que derramara su melodía
sobre los frailes, los padres,
las putas y los gatilleros
las iglesias, los niños que lloran su soledad en la almohada
los gatos tristes
los libros deshojados
las faldas rasgadas
y los perros sin dueño.
La lluvia se ha llevado todo
menos el recuerdo
la esperanza, la sonrisa
la caricia, la palmada, la compañía
la boca pintada de carmín
que permanece ahí
en esa esquina
esperando al oficinista
que pasa sin verla pero que le dice con su boca cerrada
-sígueme-
urgido de orgasmos
urgido de oídos.
Parece que esta noche
El ruido se ha quedado dormido.
Los toboganes de tu piel
Por los toboganes de las nubes la luz se acuesta
Cuando el reino de las estrellas murmura aún su canción oculta
Por las cuestas de las nubes mí corazón despierta o llora
O grita, clama y blasfema.
Por el dulce interior de las nubes
Los laberintos de muñecas saludan
Lloran lágrimas de oro pálido y extienden sus brazos de viejas ideas.
Por el corazón de las nubes tus labios de algodón
Te llaman.
¿Dónde vas a encontrarlas?
Donde tienes que mirar ¿lo sabes?
Sí, sí lo sabes y lo temes
Porque la noche negra te anda buscando
Porque la corrupción de los cuerpos te espera
Porque la las tinieblas te han de parecer amables
Cuado la puñalada del átomo te cause infinitas heridas dispersas.
Por los toboganes
Por las calles
Por el sumidero de los pantanos negros
De aguas y cuchillas negras
Por el andén del metro
Donde la sangre de Manuela se escarcha todas las mañanas
Por el iris de los cielos
Por el iris de tus ojos
Tus ojos sí, pozos inagotables
Cárcel de tus universos
Éter de sones antiguos
Por
Tu piel
Mortaja viva de tu corazón en llamas
Futura ceniza de nostalgias.
DONDE TE BUSCO
Donde te busco, querido Mario,
-en la tierra, en los árboles, en la alegría-
te veo, sí, dibujando encantamientos
y vértices y júbilos conclusivos.
Estás Mario, aquí nomás, sin domingos,
en las hojas -revoloteando cómplices-
de los otoños y de las primaveras.
Donde te busco, Mario hermano,
en la humanidad esperanza
y en las esperanzas derramadas.
En la vida, Mario, ahí estás,
con la poesía guerreando a las guerras,
con el amor y el desamor,
con los besos enteros y con la palabra.
Donde te busco, en la tentación del amor
y en los sueños altos, de montañas,
y en las derrotas también
-reclamando que no nos rindamos-
donde te busco, Mario,
junto a nosotros y bajo estas estrellas,
te encuentro
NOCHE DE ENSUEÑO
Cuando, si no mejor noche,
al haber blandos besos,
cuando la Tierra y el Cielo,
hacen soñar con horas,
de perfumes y esplendores.
Van las auras ondeando,
y haciendo que bulle,
en bosques y praderas,
donde clarean diamantina,
astral fulgor sin sombras.
Tú cerca, y mi alma alarga sus alas,
a lo ancho de este mudo suelo,
cual no necesita de nada,
para ver las noches más claras,
llaneando camino a tu hogar.
Tu ventana nos deja ver,
como esta noche, es una extensión del día,
o un adelanto de aurora,
y su silencio los sentidos agudiza,
para percibir… tus latidos.
Mirándote con este esplendor nocturno,
tus brillos son más claros,
más grandes y sonrientes,
bésame y deja que el amanecer,
atisbando su primer rayo… nos encuentre.
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