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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Dott Israel Cruz


XXXII

Una caja enterrada
Mis sueños aferrados
A esa caja
Una palabra la sepulto
Unos brazos
Lo sepultaron
Un pelo me cegó
Infiel
Prosa
De miel
Labios de hiel
Debo aceptar,
Me ataste bien
Raíces marcada
Cicatrices sembradas
Fuego frio
Hielo que arde quemando mi alma
Triste
Pájaro azul
Caja sepultada
Bajo los pies de la ciudad
De sacrificio político
Viejos pies
Por el camino
De la cuerda floja
Labios color rosa
La vida es una rosa
El sufrimiento se vive en prosa
Una caja enterrada
En el cementerio angelical
Grises lapidas marcan el lugar.

martes, 3 de septiembre de 2013

Dott Israel Cruz


“El Hotel de los enfermos”
Es un complejo enorme, frente a un jardín de fúnebres lapidas de color grisáceo, flores de triste procedencia, un mar de muerte y escalofriantes lágrimas que riegan ese campo, un portón deslizable de color negro con oxido por la intemperie y descuido de autoridad, guardan la entrada al cementerio. El jardín de lapidas fúnebres está separado del medicado y mal oliente hotel por una calle pedregosa muy descuidada, que cuya costumbre de calles de piedra, se supone había sido abandonada con el uso del asfalto.
Al cruzar esa empedrada calle, que el alcalde olvido al ser electo por la fe de los habitantes de este pueblo, está el hotel de los enfermos, un complejo gigante, paredes que en un tiempo fueron blancas, pero ahora no son más que grises, entran y salen ambulancias, escandalosas y muy apresuradas entran con la máxima velocidad de una carreta halada por un par de bueyes, los guardianes de la puerta son dos, un hombre de brazos delgados, que se conectan a sus muñecas de manera huesuda y a sus manos que son parecidas a las de la muerte, su cara esta enjuta, con ojos saltones, pero huecos, su voz no es más que gangosa y como la de un niño tímido y estúpido. El otro guardián, es ella, una mujer desagradable, gorda y vulgar, asquerosa a simple vista, le grita a su homologo que está abriendo la puerta a las carrozas de bueyes, ¿Qué decir de ella?, su rostro esta caído por los niveles de grasa, con una costra en la nuca que apenas levanta, sus hombros corpulentos que conectan a sus brazos gelatinosos y sudorosos, en sus muñecas hay un brazalete de cuero curtido por la fricción y el sudor que ejerce sobre ellas, al hablar deja notar el más vulgar, sucio y desquiciado lenguaje que puede tener una mujer, ella no parecía una mujer, era mas bien un hombre encerrado en pechos y vagina, en mi opinión puedo decir que es la mujer mas asquerosa y vulgar que he visto; su rostro tiene una frente sudorosa, su nariz ancha, y llena de mucosidad que “chupaba” antes de hablar, labios hinchados, sus ojos oscuros y sumidos como los de su compañero.
Dicen que en aquel hotel los doctores brillan por su ausencia, la promesa de mejores condiciones médicas, es un total fracaso, ¿quizá sea falta de fondos?, pero el alcalde se ve muy bien en esa camioneta nueva.
En emergencias, los pacientes entran y salen las veinticuatro horas del día, la rapidez de aquella gente es sorprendente, aunque es opacada claramente por la actitud de aquellas males olientes, y desarregladas enfermeras.
En ginecología, se puede ver de todo desde la mujer más hermosa hasta la más vulgar y sucia prostituta, del bar más oscuro, barato e ilegal que puede haber en el pueblo.
Muchos testigos que estuvieron hospedados en el hotel de paredes deterioradas por el olvido de mantenimiento, cuentan que dentro de aquellos asquerosos cuartos de seis camas, con sabanas amarillentas y mal olientes, suceden cosas extrañas y sobrenaturales; Una anciana de edad avanzada había sido ingresada de emergencia, por una fractura en su Astrágalo, y como de costumbre había sido maltratada por las sucias mucamas, el inescrupuloso enfermero y el muy incompetente doctor de ojos saltones. La mujer quedó ingresada cuatro noches a esperar su cirugía, en su cuarto de seis camas había: una niña pelirroja de pecas y muy hermosa, que esperaba una diálisis, una mujer corpulenta que estaba muy lisiada de su columna, por un accidente automovilístico, una mujer muy anciana, que parecía haber sacado raíces en aquella esquina del hospedaje, parecía haber estado ahí durante cien años olvidada, había también una mujer de puros huesos, quizá porque la comida del hospital no era buena, ¿no prometieron mejor alimentación a los enfermos y ancianos?, la ultima una vieja vendedora de pan del mercado “Ex cuartel” de una concurrida ciudad.
La primera y ultima noche, fueron las más frías; llegadas la una de la madrugada, mientras todos dormían en el cuarto, la niña pelirroja despertó, una tenue luz brillaba sobre su cabeza, el frio le calaba los huesos, la tristeza mordisqueaba sus blancos pies, al girarse buscando la sabana que su madre le había llevado temprano, vio fuera del cuarto que una llama de fuego se extendía por todo el pasillo, consumiendo cuarto por cuarto, la niña empezó a gritar pero las manos frías de una araña enorme con la cara del guardián femenino de la puerta principal le sostenía los labios, mientras dejaba caer sobre su sabana una asquerosa mezcla de sudor y saliva de araña, la niña volteaba su cabeza para observar a las ancianas noto que ellas se convertían en ceniza, el pavor fue tal que desmayo. La mañana que despertó, con su camisón empapado de sudor, asustada por la peor pesadilla jamás soñada, vio que todo seguía como debía ser, pero su madre ya estaba a su lado, y la niña se esforzó para levantarse, y la abrazo.
El segundo día trascurrió con la más fría normalidad, a la anciana del Astrágalo fracturado la llevaron a sus radiografías respectivas, las enfermeras colocaron el suero en sus venas luego de seis “puyones fallidos”, su hija llego a verle y a darle un poco de comida hecha en casa.
En la segunda noche, nuevamente a la una de la madrugada mientras todos dormían, la mujer del accidente en su espalda, abrió los ojos de manera automática, una mosca se detuvo en la lámpara de la luz tenue y parpadeante, mientras examinaba a la mosca para conciliar el sueño nuevamente, noto que la mosca crecía cada vez que una llaves sonaban, el sonido de las llaves venia de afuera del cuarto, una bella mujer con zapatos de tacón alto y un hermoso vestido, negro con unos brazaletes de cuero negro en sus muñecas, un cabello color de fuego y unas llaves extrañas que hacía sonar con más intensidad, para hacer crecer a la mosca. Cuando la mosca estuvo de como un metro o más, la mujer se puso a su lado y la monto como aun caballo sin ensillar, y la mosca levanto el vuelo, la mujer de espalda fracturada, se paralizo del miedo y no pudo levantarse, pero lo intento, la mujer y su corcel, salieron por la ventana dejando a su paso el olor a vendas ensangrentadas y podridas, en la mañana el olor persistía por mas que las enfermeras lucharan por eliminarlo con lejía, esa mañana nadie hablo y nadie visito a la anciana del Astrágalo fracturado.
La tercera noche hacía un calor que las vendas sudadas eran cambiadas cada dos horas, a la hora de los sueños profundos la anciana de raíces y la mujer que no comía, escucharon las ruedas de una carreta fuera de la habitación, la mujer desnutrida se levantó para ver, y no vio a nadie solo una pequeña silla de ruedas que había sido lanzada fuertemente hacia la pared del final del pasillo, regreso a su cama, al levantar la mirada, la anciana de raíces, estaba siendo asfixiada por estas, la mujer corrió a ayudar, pero el piso se convirtió en un mar de manos y brazos que tomaban sus tobillos y la hundían en el, la mujer se sostuvo de la “pata” de la cama y empezó a golpear con su bacinilla, contra la cama, el ruido alerto a las enfermeras que corrieron a ayudar, pero lo que encontraron fue a la mujer desnutrida en el piso y a la anciana de raíces sudando frio; En la habitación todas contaban sus experiencias en los sueños pero la anciana de la fractura, no tomó importancia, tampoco la vendedora de pan que se mostró indiferente.
En el último día, la habitación parecía haberse llenado de luz, todos recibieron visitas y aliento, el hospedaje ya casi terminaba, todos felices, y termino la hora de visitas. Esa noche el frio entraba por la falta de vidrios en la ventana, las viejas y la niña hablaban y reían, bromeaban con la última noche de “la vieja fracturada”, llegada la hora acostumbrada, no había pasado nada, las viejas indiferentes y burlonas empezaron sus risas, pero callaron al escuchar un canto de niños, la piel se puso de gallina, cuando la voz no salía de sus bocas, estaban mudas todo parecía decolorarse más de lo que estaba, la presión del aire se hiso mas y mas insoportables, el frio se colaba aún mas, una figura muy apuesta entro por la puerta, vestía un traje blanco y zapatos de charol, tras el venían los espectros de las noches anteriores.
Entro sin más ruido que el del coro de niños, tan angelical y puro que el sonido se tornaba demoniaco, se acercó a la cama de la anciana de raíces y le sonrió como un padre a su hijo, y con un delicado soplo la levanto de la cama dejando su cuerpo atrás, la anciana de raíces, no miraba a los espectros ella solo caminaba y se despedía de sus compañeras, todo se apagó, la voz regreso, la vieja de raíces estaba muerta, nadie dijo nada.
A la mañana siguiente, la anciana de Astrágalo fracturado, salió del hotel en el automóvil de su hija, antes se había despedido de sus compañeras, la muerte de la vieja de raíces quedo en el misterio, solo cinco testigos y una habitación, un hotel frente a un jardín de lapidas grises, un hotel descuidado, cuatro noches, un hotel de enfermos.

martes, 13 de agosto de 2013

Dott Israel Cruz


XXV

Un yelmo pesado
El grito de mi patria
Recorre las calles
En busca de esperanza
Verdes ojos opresores
Del imperio.

Calles de sangre
Manchan la mas pura anima
Como animal
Se ha de comportar
En la sala de la política.

Un yelmo pesado
Suenan los gritos
Como en aquel tiempo
La mezcla de sentimientos
Un dolor de patria
Que arranca
El viento, hiriente
Como afiladas navajas
En lluvias de vinagre
Recorre el dolor
En todas las calles
de mi patria.

Grita como pujante
Parturienta
En su noche de dar a luz
Grita mi sangrante patria
En busca de saciar
Su tan maltratada anima.

El dolor de mi patria
Cocida a fuego lento
No hay secrtos
De estados
Solo cargamos un yelmo
Pesado
El grito de mi patria
Se abraza a la bandera
Bicolor
En busca de esperanza
Solo encuentra dolor
De patria
Gritos de dolor
De un pujante
Amor a la patria
En busca de la falsa esperanza
De quitarnos el yelmo de la espalda.

jueves, 25 de julio de 2013

Dott Israel Cruz



“La Dama de negro que entro por la puerta aquella noche de Marzo”

Una noche como la de ayer llego a la plaza una mujer anciana, parecía pordiosera por los trapos rotos que llevaba encima, al llegar nadie le tomo la mínima importancia pues en la plaza era muy común ver personajes en las frías sombras de la noche, pero esta era especial, no me preguntes ¿Por qué? Solo se que lo era, en realidad nunca la conocí, solo escuche la historia en el bar de Don Richard en una noche de copas cuando mi compadre Humberto llego con una historia, como lo hacia cada viernes en aquel bar de esquina.
Esa noche era extraña Humberto ya estaba ahí con dos botellas de delantera parecía desahuciado por una razón que aun desconozco, -Richard tráete otras cuatro botellas-dijo con la autoridad de un capataz a punto de ordenar la ejecución de un subordinado; llegamos todos al bar éramos si no mas recuerdo ocho y con migo y Richard diez,-Muy bien, empecemos-dijo Humberto con rudeza.
Empezó- Todo fue como la noche de ayer, una fría noche de marzo-(todos reímos a causa de que estábamos en marzo) – ¡cállense hijos de puta!-continuo cuando nos callamos-una vieja pordiosera llego a la plaza con unos trapos encima, ¡SE LOS JURO! era una mendiga de aquellas de la avenida Madrid, era una vieja de cabello blanco harina, una joroba de camello que no era mas humana que un rumiante animal de desierto, estaba halando un viejo sillón rojo, roto por las ratas, mal oliente y con un aspecto a trono de satán, que no se imaginan. La vieja tenia un rasgo de ancianidad familiar que me recordaba a la vieja Elvira-suspiro- ¿se acuerdan cabrones? (la vieja Elvira era una dulce anciana que contaba historias cuando éramos pequeños, antes de ser unos borrachos sin oficio mas que ahogarnos en alcohol) continuo- ¡hay compadres esa me puso la piel de gallina por cobarde!-reímos de nuevo pero con mas fuerza hasta que nos callo el viento frio de noche- eso paso cuando ella empezó a hablar-dijo Humberto-la mujer nos conto que la ella venia de un lugar de piso amarillo, de una niña de zapatos rojos, y una buja que maldijo el pueblo, nos conto de una enfermedad de insomnio, no se imaginan cuando empezó su relato:
“Una dama de negro caminaba por el reino de donde vengo, una mujer de negro le seguía la tragedia por lazarillo y los hombres que se endamaban con aquella le eran por sustento, ellos desaparecían días y los encontraban flotando sin tripa, ni ropa eran cruelmente mutilados…-el frio se intensifico me diente la copa se vaciaba y pedíamos otra-…los hombres que sobrevivían a la masacre de la tierra del insomnio, donde nadie duerme si no es en piernas de una mujer de la calle con temor de equivocarse y encontrarse con la horripilante muerte de la mujer vestida de negro-Humberto se detuvo mientras tomaba de su botella y nos decía que la historia era cierta, nosotros en medio de nuestra ebria condición no le tomamos menor importancia y pedimos que continuara, en voz de borracho y con cobardía de rocinante continuo- la vieja de cuerpo de camello se levanto y se rio delos que estábamos presentes escuchando el relato nos dijo que a cada uno nos llegaría la hora de muerte de la mujer de negro, que tocaría nuestra muerte, “pobre suerte la suya pobres diablos”….
-déjate de patrañas-interrumpí el relato del borracho que empezó a llorar, proviniendo juicio para cada uno de nosotros y cada uno se fue a su casa con risas a voces. Ya marcando las doce dela madrugada en mi borrachera pase por el cementerio de los ilustres, escuche la risa de una vieja, que apareció frente mi una jorobada repugnante a la cual no tome importancia y pase de lado diciendo-Vieja vete ala cama que la mujer de negro viene-, la vieja lanzo una carcajada y arqueando la ceja me dijo en tono irónico que levanto mi borrachera de una patada,-ya lo se, no abras la puerta a la mujer de negro- rio y se fue.
Llegue a mi casa tambaleándome de borracho, y saque mis llaves que cayeron al suelo, en mi torpeza las recogí y abrí; me eché en mi canapé de color rojo, como el de la historia a pensar en la vieja del cementerio, en eso escuche la puerta y un toc toc.. Que me trajo a la mente la vieja y la mujer de negro, de eje a un lado la paranoia y abrí la puerta, parada en su marco una mujer de hermosa figura… y bueno el resto es historia estoy muerto y espero aquí a que Don Richard abra la puerta del bar para limpiar la tripas que se salen de su lugar.

lunes, 22 de julio de 2013

Dott Israel Cruz



Tu flor del desierto
Llena de desprecio
Que atormenta
Tu flor del desierto
Inspiración en tu despecho
Ya no recuerdo tu comienzo
Solo tu descenso
En este trecho 
Bello cielo
No comprendo
Tu desierto es ameno
Tengo anhelo
Excepto de lo nuevo
Solo lo viejo
En este universo
No converso
Sombras 
Con auguras
Esfumas espumas.
En las frías dunas
De tus inescrupulosas burlas
Me escuchas?
Se aleja muerta 
Mis escamas
Frías 
Y bellas
Caderas anchas
En tu cerebro se ensancha 
La sabiduría en lanchas
Pelo plancha
Palabras amadas armadas
Amados crisoles
De los dioses
En sus soles
Ellos sin temor a sus corazones 
Destroces
Ellos saben de tus noches
Quieres ser como ellos
Tener hombres bellos
Ser estrella de los cielos.


No bromeo 
La inteligencia se escapa 
Con tus arcadas
En tu garganta
Sera anoréxica para ser amada
“Las modas pasan solo la estupidez de quien la sigue sigue permanente”
Sus padres no están ausentes
Pero grita como si no tuviera progenitores
Elecciones de presidentes
No quita el sueño de sus noches
Pero vomita en los baños
Para que su pantalón le abroche.

martes, 16 de julio de 2013

Dott Israel Cruz



Miren la flor del desierto
Tan pura 
tan sacra
ella mueve sus pétalos rígidos con la arenosa brisa del desierto
aun no lo entiendo
¿Cómo puede tanta belleza caber en ella?
Enséñame
¿Cómo una rosa puede ser tan bella?
Eres fantasía
O solo una realidad que se aleja con mi sed de vida
Mi necia vanidad te ha alejado
Eres un genio bella flor del desierto
Ya descubrí tu truco de vida
Tú eres mi desierto flor
¿Cómo soportas mi áspera caricia?
Sonríes y así evitas que me convierta
En uno más de esos escépticos sin vida
Eres tan especial flor de mi desierto
¿Quizá nunca te veré amarme?
Pero aun así te acariciare en mi desierto
En mi destierro
Aunque estés marchita te buscare en mis mañanas
Recuerda que aunque te vea secar
Tal vez una mañana te despiertes y beses el oasis
Que aún no encuentro
Tal vez alguna mañana
Tal vez una mañana.

lunes, 8 de julio de 2013

Dott Israel Cruz


VI
Arde mi garganta
Tras cada palabra
Bordada
Gente borracha 
En este bar
¿Estaré igual?
Da igual
Ahogo mis penas en alcohol
Igual
Dolor
En corazón
Y corazón en pantalón
Mi pantalón 
Mi billetera.
Mi alma ebria
Ebria pasajera
Llego
Hasta mi alcoba
Me enamoro
Mi corazón desnudo
Ella se fue
A mi casa no volvió
Ella se fue 
Gracias a Dios
De nada me despojo
Solo llevo 
Lo que pudo
En una noche cuando no estaba yo
Ósea
Mi televisor
No volví a ver
Ni la radio
Para quitarme el estrés
Mi cama al revés
Sin colchón
Le encontré.
Me aproxime a ver
Mi perro faltaba también
Los pericos cantaban a su vez
Se fue el estrés
Tome la copa
Le vertí elixir
Y me puse a escribir
En ermitaño 
Me convertí
Paso un año
Ya no me deprimí
De mi cueva Salí
Con una copa al lado viví
Una de vodka
Agua ardiente
Un palillo en los dientes
Encendí un cigarrillo
Como me dijo mi tío
De vez en cuando rio
Pero estúpidos
Consumidos
Por sus vicios.
Saludable
Tal vez
Da igual 
Si es para quitar el estrés

Dott Israel Cruz






Bajo aquel arbol
te declare un amor incomprendido
bajo aquel
arbol sucumbi bajo tus brazos
de nube estan hechos
brazos bajo este arbol
el viento susurraba su canto mientras
el amor haciamos con las miradas
te declare mi amor
bajo aquel arbol
que susurraba el viento?
//corazón corazón se mi diosa yo tu hércules
seamos amores imposibles seamos amores sin hogar//
bajo aquel arbol
te conoci
tu sonrisa
tu mirada que aun me seduce
te conoci bajo el arbol de los susurros