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jueves, 24 de abril de 2014

El poeta



EL POETA 

El poeta o a quien así algunos apodaban frotó sus sienes como si fregando en la superficie craneana fuera a aflorar la idea que tanto le torturaba hacía décadas o quizá hallara la punta exacta de la madeja universal de sus enigmas.
Oteó alrededor de sí y todo estaba en orden ,el silencio ausente de otras gentes,el café doble enfriándose ,los ceniceros a medio llenar pero áun capaces de albergar ocho a diez colillas, la semi-desnuda pared donde a veces se clavaba su mirada perforando cementos ,cales y arenas para llegar a otras arenas de risueñas playas donde joviales lucían alegres los veraneantes ,muchos en interminables juegos de livianas pelotas y otros reposando con un trivial libro , degustando un jugo o dormitando como lagartos al sol.
Su mente podía cruzar geografías en una décima de segundo y estar ahora en la cima de una álgida montaña contemplando al sabio meditar y absorbiendo de su figura lívida el crecer por varias vidas hasta ser una pluma navegando suave por los aires.
Su mente podía también transportarlo a otros estados de materia, a imprecisos infra-mundos que dejan hacer oír sus voces sólo en algunas grutas profundas de quizá huecos mundos o de este mismo mundo poseedor de enigmáticas oquedades poco investigadas aún.
Su mente podía atravesar gusanos del espacio en ocasiones , hoyos del tiempo y revivir en la piel pasadas vidas donde palpitan sensaciones variadas , algunas vergonzantes.
A modo de ejemplo cito a aquel mester de clerecía que traicionando la confianza del fraile se unió a un grupete de siervos de la Gleba tramando conspiraciones contra la rigidez feudal imperante y cantaba sus poemas en cuaderna vía para denunciar los atropellos del clero y la nobleza de entonces hasta que acabó achicharrado en una pira con un cielo vedado por cuatro generaciones .
Pero su hábil mente no había logrado desanudar la galleta existencial de la cotidianeidad ,de la funcionalidad en una sociedad que él definía como avara de luces e ilusiones. Una sociedad donde debía moverse tomando desmesurados y hasta grotescos recaudos.
Era hasta exagerado su deseo de hallar una relación de pareja fecunda y estable, pero se repetía que se sintieran atraídas algunas damas por su halo de ave libre poco frecuente, su bien decir ,sus gentiles modales y su…poesía por supuesto, pero al corto o mediano tiempo no podían con su instinto aprisionante y apropiador y ya comenzaban a trazarle imaginarios círculos a sus pasos e ir preparando jaulas para su anatomía, así que el buey sólo se lamía resignado a su destino impreso en su ancha frente de gorriones y las líneas de su mano que alguna vez una zíngara al leerlas cayó en un mutismo infranqueable y aterrados ojos.
Se dispuso a intentar llevar a cabo aquella experiencia extra-sensorial que había hallado en un libro de amarillentas hojas pagado con monedas en una mesa de saldos de librería.
La experiencia en cuestión consistía en provocar una proyección astral a través de unos mantras en algún remoto idioma por él desconocido e invocando a antiquísimos deidades de mayúsculos poderes .
Fue hasta su habitación y reiteradas veces invocó a los dioses procediendo a continuación a repetir una y otra vez el mantra aquel hasta que el sueño lo venció.
Estando ya dormido bordeando un estado crepuscular dijo: …es el momento para salir de aquí y se separó de su cuerpo como oruga sale de su capullo, pero una oruga vibrante en su rica liviandad transportándolo sólo adonde sus invisibles alas le llevasen.
Cómo explicar el sentir de ese andar en un aire sin peso, despojado del bártulo de carnes ,huesos y visceras. Cómo contar la dulce felicidad del alma en ese estado diáfano y genésico, ese reencontrar del ser en su mas puro elemento desatado, libre, feliz!
Cómo no llorar pleno de las mas dulces emociones rodeado del amor de universos todos ,la esencia vital besando sus difusas formas, la sabiduría primigenia explícita en cada gama, en cada brisa tenue, en cada inmedible objeto cruzado al vuelo de flote .
Recorrió sin rencor ya las ánimas del pasado que saludaban en mirada su paso, de algunos paisajes reconoció alguna arista de sus letras, pero éstas…qué insignificantes suenan ante la inimaginada realidad que nos circunda…cuán impura aún cada letra ,cada verso rancio, cada impertinente oximoron….

Un tirón del hilo de plata le advirtió del pronto retorno.
Despertó feliz como desde sus más tiernos años de infancia no ocurría. 
Recordó pues ese júbilo cuando aquel día de reyes un hermoso camión multicolor asomaba debajo de la cama.
Recordó la imagen de sus padres , sus almibarados ojos cómplices e incapaces de romper el pacto de silencio sobre los fabuloso reyes magos, incansables filántropos de inagotables camellos generosos ,
Cotejó ese recuerdo con la imagen adherida a él de su imperfectos padres ya muertos hace tiempo y lloró de vergüenza un gran rato hasta limpiarse.
Lloró el poeta ante tantas reveladas evidencias de su cruel egoísmo, de su egocentrismo llano, de su oscuro personaje pegado casi a su piel por décadas.
Lloró hasta secarse casi como una mata en eterna sombra y lloró como el ciego recuperando su visión ante un rayo de sol como una daga a sus ojos murciélago por años.
En posición fetal quedó hasta ir recuperando fuerzas…fue hasta el baño, orinó naranjas y kiwis, bajo la ducha dejó correr litros de agua ,.se afeitó, se cambió fue hasta la puerta y….¡que bello día asomó ante sus ojos!...salir a caminar, sonreír ,saludar….¡que vida hermosa!

FIN
ANGEL FERRERO MACHADO

sábado, 5 de abril de 2014

Juan y el Linyera o cuidado con las apariencias

Juan y el Linyera o cuidado con las apariencias.

Juan, un joven de unos treinta y cinco ,ojos café, pelo corto con algunas canas había estado cambiando de trabajo en varias ocasiones en estos últimos años y lo mismo con sus actitudes. Juan era conocido por su rectitud de carácter y firmes convicciones pero algo había cambiando en el. Recientemente había conseguido un trabajo en un lujoso hotel de Recoleta,turno de ocho horas por la noche .Juan  viajaba todos los días en el tren Roca hacia Constitucion. Juan prestaba poca atención a su entorno  pero le lamaba la atención el linyera que dormia al lado del puesto de panchos, entre los andenes del servicio diesel y el eléctrico., siempre envuelto en frazadas y cartones,y lo  secundaban dos perros y varias paquetes vacios de cigarrillos.

Para volver a la mañana Juan tomaba el tren de 8:30 rumbo al sur .Su viaje duraba media hora ,un viaje incomodo incomodo pero con la certeza de que algo nuevo siempre iba a ocurrir.arrebatos, peleas con facas, nacimientos y  muertes daban ese “no sé que” al viaje en tren.

Juan gustaba de viajar solo y era un buen horario para ello. Pero esa mañana de domingo  y con el vagon vacio,iba a tener una sorpresa.Se sienta a su lado un hombre cuyo aspecto era deplorabe ,olia a orina y su barba estaba manchada de alquitran,su pelo desconocía lo que era un baño lo mismo que sus manos,negras de la mugre que remataban en uñas largas y amarillas.Era el linyera que dormía en los bancos de cemento de la Estacion.

Juan se incomodo pero siguió mirando por la ventana ,en eso el sujeto le dice “Juan ¿tenes fuego?”asombrado Juan lo mira y consulta ¿Cómo sabes mi nombre? “Yo sé todo de todos” dijo el hombre mientras tosía con furia y repitió “¿tenes fuego?” Juan sin salir de su asombro contesto “ estamos en un vagon,no se puede fumar” y el hombre mientras se reponia de la tos ,lo miro y dijo “ desde cuando vos tan apegado a las reglas¿ya te olvidaste de la noche que te patinaste la guita para la cuota del auto con tres locas? Juan abrió los ojos desmesuradamente mientras se acomodaba para quedar frente al sujeto. “¿Quién sos?” dijo Juan mientras el sujeto comenzó a reír dejando en evidencia que su boca también desconocía lo que era un odontólogo y expedía un aliento a indescriptibles olores contesto “ Ya te vas a dar cuente Juan” ¿Cómo va el tema con tu esposa? ¿Sabe el temita de los gatos? Mira que cuando te pregunte por la cuota del auto ¿Qué le vas a decir?”

Juan cerro el puño derecho con intensiones de estrellarlo en el rostro del eventual compañero de viaje, quien dirigió una mirada fulminante a Juan diciéndole “ Sentate y quedate tranquilo que el viaja va a ser largo” .El silbato del guarda marco el inicio del viaje,crujen los vagones y las luces parpadean.

Recien en Sarandi Juan volvió la mirada al linyera y este lo mira con aires sobradores, lo que enfurece aun mas a Juan ,quien saltade su butaca y  lo toma furiosamente del cuello, De repente un chillido rompe el silencio una franada brusca  y el tren que para su marcha en cercanía de Villa Dominico casi llegando a la Estacion.El guarda que pasa corriendo y se escuchan gritos desde afuera,Juan suelta el cuello del Linyera.

“Uno menos ,una mas…,este se tiro porque debía 30 lucas a una mesa de juego y como vos,se la patino en gatos”dice el vago,mientras se acomoda las solapas del saco. “¿Cómo sabes que se tiro alguien?pregunto Juan.

“Ya te dije,yo se todo de todos”contesto el linyera mientras toma una colilla del piso y le consulta a Juan “¿Tenes fuego?”

La escena es cortada por el guarda ,teléfono celular en mano, que anoticia a Constitucion de lo acontecido,efectivamente alguien se había suicidado.

“Viste,que yo no miento pero vos si”dice socarronamente el linyera y sigue dirigiéndose a Juan con la siguiente frase“Che Juan¿en que quedo lo tuyo con la recepcionista de Edesur? Mientras se acomoda la colilla en la boca y busca algo en los bolsillos mientras sigue la frase hacia Juan “Esa,.esa que le gusta que le toques el culo”

Juan salta sobre el linyera y lo toma nuevamente del cuello.“¿Quién sos? ¿Quién te mando? ¿Que queres?

El linyera no trata de defenderse a pesar de que Juan aplica toda su fuerza sobre su cuello.Subitamente Juan lo suelta y se toma nuevamente su lugar en el asiento.

El ruido de las sirenas anuncia el arribo de los bomberos, mientras el linyera  sentencia “Fua,que rápido que llegaron.Igual no hay mucho para hacer mas que juntar los pedacitos”

Juan intenta levantarse pero el linyera apoya una mano en su pierna y Juan cae pasadamente en la butaca.

“Quedate manso que si salis del vagon afuera te comes un tiro”

De pronto un intenso tiroteo se desata y entra en escena el guarda al grito de “todos al piso”

Juan de hace chiquito en su butaca  e trata de incorporarse ante una aparente tregua en el fuego pero el linyera lo baja mientras un proyectil impacta en el vidrio“Todavia no te toca Juan,quedate quietito ahí”

Juan no sale de su asombro y comienza rezar“Ahora te acordas de tu Dios,pero bien que cuando te volteaste a la profesora casada te importo un huevo el mandamiento de “ no desearas a la mujer de tu prójimo”

Juan corta su rezo ,se incorpora de la posición casi fetal en la que había quedado luego del intenso fuego y mira al linyera ¿Que queres de mi? ¿Plata? ¿el celular?

El linyera rie nuevamente de modo estruendoso,tapando las sirenas ¿Plata? ¿para que quiero dinero? Eso es para gente como vos que corre detrás del mango.Yo encuentro la felicidad en otras cosas.Por ejemplo ver como los giles como vos le van a tener que explicar el tema del dinero de la cuota a su esposa o cuando te llegue el mensaje de que la secretaria esta embaraza ¿de que te vas a disfrazar?

Suena el celular de Juan y el linyera le hace un ademan con la vista “Upa ,un mensaje”

Juan saca su celular y efectivamente tiene un mensaje de texto “ Juan,estoy embarazada.Sonia”

Juan no sale de su asombro ,lo carcome la intriga se saber quien es este hombre.

“¿Queres saber quien soy?” Bueno,te lo cuento en breve porque ahora me estoy meando.El linyera se levanta camina dos paso y se da vuelta.”Juan no te vas a ir ¿No?”

Juan responde con un movimiento de cabeza. El linyera va hasta donde las puertas ,se baja los pantalones y libera un grito de placer.Vuelve y le comenta a Juan “ Sabes que lindo quilombo hay afuera,un abajo del tren ,dos policías heridos y un ladron agoniza(estornuda) perdón,se acaba de morir.”

Desde afuera un grito “ Medico,rápido que entro en paro” confirma lo que el linyera dijo segundos antes. Juan no soporta mas y le grita al linyera “¿decime quien sos? Sino te voy a mat….”y el linyera lo interrupe “¿Matarme? Yo llevo mucho tiempo muerto,nada me asusta ya Juan.”

“ahora atende que es tu esposa y seguro que se apiolo por el tema de la cuota”

Casi de inmediato el celular suena y nuevamente el linyera acerto,Fernanada ,la esposa de Juan, lo esta llamando.

“Atende y decile la verdad,total estas hasta el cuadril” sentencia el linyera mientras se rasca profundamente la cabeza.

Juan atiende y su cara se va transformando,balbucea tibias respuestas que no superan las monosílabas.Corta y su cara denuncia la triste noticia de que afirmativamente su esposa detecto la cuota impaga.” ¿como carajo sabes tanto de mi?”

Mientras el linyera cambio de rascarse la cabeza a urgar sus orejas contesto

“ Te dije que yo se todo de todos.Haceme un favor y llama a Sonia,decile que no se suba al remis”

Juan no entiende ,no reacciona.Suena su celular y es Sonia quien llama ahora. “ Hola,si soy yo ¿Qué paso? ¿Cómo? ¿Un accidente?  ¿donde? ¿Y ella?bueno,en un rato llego.”Juan deja caer el teléfono y mira al linyera a los ojos,mientras rompe en llanto.” Tuvo un accidente choco el remis donde iba y la llevan al Hospital”

“Despues no me digas que no te avise” constesto el Linyera mientras se para para anudarse el piolin que sostiene su pantalón.

“¿Y ahora que va a pasar” pregunto Juan mientras el linyera sigue buscando con que prender la colilla.”¿Ahora? nada Juan.relajate que todavía no llegamos”

Juan intenta levantarse pero su cuerpo le pesa,de repente una luz muy brillante que lo ciega ,un golpe en el pecho y una inspiración profunda que lo sacuden.

Juan se ve rodeado de gente con guardapolvos blancos,barbijos ,cables que salen de su cuerpo,vías intravenosas y un medico que grita “ Ya esta estabilizado ,ahora aplique un sedante enfermera”.Juan gira la cabeza mientras el sedante hace efecto ve ingresar a Sonia y Fernanda a la sala de terapia, el médico se acerca y retira el barbijo de su rostro, es el linyera. Juan trata  de gritar pero no puede. Al oído el Linyera le susurra “Y si, siempre meto la cola”

FIN

viernes, 30 de agosto de 2013

Nancy Mejía


LA AMANTE DEL VIENTO.

Cada agosto pasaba lentamente fingiendo la calma de la tarde, haciendo maña frente a mi ventana y dejando entrar una que otra coleta de brisa que anunciaba su presencia. Yo sabia que espiaba la aroma perfumada de mi cuerpo y a propósito me bañaba en el perfume de las flores que a él más le gustaban. 
Mi instinto y el eterno verano de los nuevos tiempos, me hacían desearlo. Ardía de calor y solamente él, con el roce fino de su insipiente tacto en mi piel, podía regresarme la frescura de los tiempos en que abundaba la sombra de los sueños que acobijaban las penas. 
Al percibir su presencia, adornaba mi boca con besos sedientos y desnudaba la carne de forma femenina con que me había bendecido la vida. Así, seducirlo era muy simple y solo tenía que abrir la ventana de mis pasiones para que él con prisa sucumbiera en mi regazo. 
Yo bañada en el sudor de mis lamentaciones, solo anhelaba la paz de esas caricias que él soplaba tiernamente bajo mi ombligo y la danza fugitiva de ese viento que desviaba su rumbo para ondular mi pelo....Ser amada por el viento, era el mejor acto consumado a lo largo de mi vida. 

Cada agosto yo espero por él y él, corre a prisa por el mundo, con el único anhelo de regresar a ese cuarto donde fielmente lo espero... para dejarme amar.

jueves, 1 de agosto de 2013

Javier Gonzalo Rodriguez



Un viaje de novela o un emplumado en problemas

Allá por 1987 y con motivo del cumpleaños de mi abuela paterna, Papa decidió emprender viaje desde Bernal con escala en Morón para recoger a mis tíos y dos primos y teniendo como destino final, Carlos Spegazzini.El viaje parecía divertido y hasta atrevido ,ya que desafiar el conurbano en una compacta japonesa con motor de escasa cilindrada y cuya velocidad máxima en tiempos de gloria habían sido unos poderosos 80 km /h distaban mucho de su actual realidad de unos escasos 60 km /h y con cuatro cubiertas recapadas. Pero si algo caracterizo a mi padre, fue su capacidad de intentar cosas alocadas. Ya había hecho Bernal –Santiago del Estero con el mismo vehículo.
Salimos temprano ya que unir Bernal con Moron vía Avenida Rivadavia demandaba unas cuantas horas. Se había decidido que el regalo para la Abuela era un canario amarillo y un pote de helado para compartir post asado con el resto de la familia que nos esperaba.
El recorrido desde Moron hasta Spegazinni y descontando que no había la red de autopistas que hoy existen, era empalmar la Dellepiane y de ahí conectar con la fatídica y llena de barrios cerrados, Ruta 205.
Como ya comente, las condiciones del vehículo distaban de ser la optimas pero igual llegamos a Morón donde ya éramos ocho los ocupantes más un canario, un pote de helado y demás pertrechos para matizar una viaje en pleno febrero. A poco de salir de la casa de mis tios, el primer síntoma de que este viaje no sería fácil, se suscito. En un sordo pero contundente ruido mi padre detecto que una de las cubiertas recapadas había cumplido con su vida útil. En esa época las cubiertas venían con cámara y era más que común, que por falta de dinero se recaparan las cubiertas.
Por suerte y estando aun en la civilización, una gomeria nos resolvió el problema. Seguimos a velocidad crucero de 40 km/h y como a la horita y ya en la Au Dellepiane ¿adivinen? Si, dos recapadas presentaron su indeclinable renuncia, digamos que tuvieron un momento Lorenzino pero nadie las detuvo.
En medio de la nada misma, con un calor típico de verano y con una sola rueda de auxilio y encima recapada ,las chances no estaban a nuestro favor. Mientras mi padre y mi tio buscaban la manera de que alguien los deje en alguna estación de servicio con gomeria y poder reemplazar las ruedas que se asemejaban mas a ruedas de karting que a las de un auto real,ya que el origen del vehiculo era japonés y era todo reducido a su mínima expresión, con un radio a botones y solo captaba AM,un tablero que indicaba velocidad,testigos minimos y tres pedales con una palanca al piso de cinco marchas que iban de primera a cuarta y reversa. Demasiado para haber sido adquirida en 1980 ,pleno periodo de Plata Dulce.
Volviendo al tema ,desembarcamos de la lata que era un ejemplo de cómo colectar energía solar, solo en 20 minutos podía acumular más calorías que un termotanque eléctrico en 12 hs,impresionaba ver como esa carcasa blanca parecía derretirse a la veda de la AU Dellepiane.Nadia había reparado en que el canario era un ser vivo como nosotros y había quedado como único pasajero del móvil. Por esas cosas de la vida ,alguien se digno a ver que era de su vida y descubrió al emplumado en una posición no muy natural y con una agitación importante. Descubri tempranamente que las aves se deshidratan y lo socorrimos poniendo debajo de la misma sobra que nos guarecía a nosotros y compartimos algo de agua con el plumífero regalo de la abuela. En el rescate, también vino el pote de helado o lo que quedaba de el,ya que había tomado ese color café con leche típico de la mezcla de los sabores en su interior y que nadie se atrevió a saborear.
Alrededor de las trece, aparecieron mi padre y mi tio con un par de flamantes y recapadas ruedas para ponernos en marcha. Imagino la preocupación de mi abuela que no sabia nada de nosotros ,era una época donde no había celulares,MP 4,Play Station o WI Fi,todavía se mandaban cartas, los llamados eran a teléfonos fijos y que seguramente residían en la casa del vecino con más dinero del barrio.
Llegamos como a las quince, con la anécdota del viaje lleno de peripecia pero con el plumífero recuperado y sin citar que el pote de helado quedo contribuyendo a la contaminación ambiental debajo de un frondoso árbol de la Au Dellepiane.

jueves, 25 de julio de 2013

Oscar Eduardo Flores Sanchez



DOLORES 

Hay cosas, momentos, estados de animo, golpes y tiempos, que duelen mas, como en la casa de las hojas violetas, con su paisaje desolado y superpoblado, de paredes insufribles, tenebrosas, incoloras y espiadas, exterior penetrable, interior inviolable. 

Sus tiempos muertos, calendarios personales, con olor a fritura, falta de luz y con el calor insoportable del verano y el frío que hiela, de camino al baño, en invierno. Reposos, que en nada se parecen al establo de Belem, duros, afeitados de toda liviandad de postura, opacos y casi... sin afectos, que llevan a modelar de nuevo la estructura ósea. La mirada se entrecierra, para ver la poca luz que habita en ese destierro de in salubridad.

La cola diaria frente al teléfono publico, donde la esperanza de escuchar la voz del de afuera, se reduce a unos pocos y regulados minutos, para enterarte de lo bueno o de lo malo del mundo libre.

Pero el amor de cualquier modo, aun en ese lugar existe, es ese que hace soñar con novios de otros penales, presentados por una carta o una llamada, el amor entre presas, que puede durar solo el encierro; pero salva de ese aislamiento mientras se sostenga, el amor lacerante por los hijos, que dejan al ingresar y que por noticias y buena imaginación, los ven crecer lejos de sus cuidados (¿cuántas cosas hay más desesperantes?).

Quizás esto... no seas todo lo que duele en esa casa de hojas violetas, pero es como empezar a denunciar una cárcel pensada para las más pobres. Que interesante seria devolver la vida de libertad huida, (por errores vividos), por una no tan lejana del exterior, y que ese lugar humanice, por extrañes, por contención, por aprendizaje, por estudio, por evolución de celadores y sociedad. 

Hay cosas que duelen mucho, pero entre las hojas violetas, pueden surgir... hojas de un verde brillante y apasionado, entre los que aun son pensantes y reconocen... humanos.
Oskyflors
Julio 2013
Derechos Reservados de Autor 2013
San Juan - REPÚBLICA ARGENTINA

Dott Israel Cruz



“La Dama de negro que entro por la puerta aquella noche de Marzo”

Una noche como la de ayer llego a la plaza una mujer anciana, parecía pordiosera por los trapos rotos que llevaba encima, al llegar nadie le tomo la mínima importancia pues en la plaza era muy común ver personajes en las frías sombras de la noche, pero esta era especial, no me preguntes ¿Por qué? Solo se que lo era, en realidad nunca la conocí, solo escuche la historia en el bar de Don Richard en una noche de copas cuando mi compadre Humberto llego con una historia, como lo hacia cada viernes en aquel bar de esquina.
Esa noche era extraña Humberto ya estaba ahí con dos botellas de delantera parecía desahuciado por una razón que aun desconozco, -Richard tráete otras cuatro botellas-dijo con la autoridad de un capataz a punto de ordenar la ejecución de un subordinado; llegamos todos al bar éramos si no mas recuerdo ocho y con migo y Richard diez,-Muy bien, empecemos-dijo Humberto con rudeza.
Empezó- Todo fue como la noche de ayer, una fría noche de marzo-(todos reímos a causa de que estábamos en marzo) – ¡cállense hijos de puta!-continuo cuando nos callamos-una vieja pordiosera llego a la plaza con unos trapos encima, ¡SE LOS JURO! era una mendiga de aquellas de la avenida Madrid, era una vieja de cabello blanco harina, una joroba de camello que no era mas humana que un rumiante animal de desierto, estaba halando un viejo sillón rojo, roto por las ratas, mal oliente y con un aspecto a trono de satán, que no se imaginan. La vieja tenia un rasgo de ancianidad familiar que me recordaba a la vieja Elvira-suspiro- ¿se acuerdan cabrones? (la vieja Elvira era una dulce anciana que contaba historias cuando éramos pequeños, antes de ser unos borrachos sin oficio mas que ahogarnos en alcohol) continuo- ¡hay compadres esa me puso la piel de gallina por cobarde!-reímos de nuevo pero con mas fuerza hasta que nos callo el viento frio de noche- eso paso cuando ella empezó a hablar-dijo Humberto-la mujer nos conto que la ella venia de un lugar de piso amarillo, de una niña de zapatos rojos, y una buja que maldijo el pueblo, nos conto de una enfermedad de insomnio, no se imaginan cuando empezó su relato:
“Una dama de negro caminaba por el reino de donde vengo, una mujer de negro le seguía la tragedia por lazarillo y los hombres que se endamaban con aquella le eran por sustento, ellos desaparecían días y los encontraban flotando sin tripa, ni ropa eran cruelmente mutilados…-el frio se intensifico me diente la copa se vaciaba y pedíamos otra-…los hombres que sobrevivían a la masacre de la tierra del insomnio, donde nadie duerme si no es en piernas de una mujer de la calle con temor de equivocarse y encontrarse con la horripilante muerte de la mujer vestida de negro-Humberto se detuvo mientras tomaba de su botella y nos decía que la historia era cierta, nosotros en medio de nuestra ebria condición no le tomamos menor importancia y pedimos que continuara, en voz de borracho y con cobardía de rocinante continuo- la vieja de cuerpo de camello se levanto y se rio delos que estábamos presentes escuchando el relato nos dijo que a cada uno nos llegaría la hora de muerte de la mujer de negro, que tocaría nuestra muerte, “pobre suerte la suya pobres diablos”….
-déjate de patrañas-interrumpí el relato del borracho que empezó a llorar, proviniendo juicio para cada uno de nosotros y cada uno se fue a su casa con risas a voces. Ya marcando las doce dela madrugada en mi borrachera pase por el cementerio de los ilustres, escuche la risa de una vieja, que apareció frente mi una jorobada repugnante a la cual no tome importancia y pase de lado diciendo-Vieja vete ala cama que la mujer de negro viene-, la vieja lanzo una carcajada y arqueando la ceja me dijo en tono irónico que levanto mi borrachera de una patada,-ya lo se, no abras la puerta a la mujer de negro- rio y se fue.
Llegue a mi casa tambaleándome de borracho, y saque mis llaves que cayeron al suelo, en mi torpeza las recogí y abrí; me eché en mi canapé de color rojo, como el de la historia a pensar en la vieja del cementerio, en eso escuche la puerta y un toc toc.. Que me trajo a la mente la vieja y la mujer de negro, de eje a un lado la paranoia y abrí la puerta, parada en su marco una mujer de hermosa figura… y bueno el resto es historia estoy muerto y espero aquí a que Don Richard abra la puerta del bar para limpiar la tripas que se salen de su lugar.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ana Maria Manceda


DOS COPAS DE VINO Y LA VIDA. 

¡Cómo olvidar! Todo fue maravilloso; el viaje desde Buenos Aires, el Congreso Arqueológico, Madrid. Vertiginoso, quería verlo todo, vivir. El grupo de congresistas no quería perderse nada, todas las invitaciones eran aceptadas. Así fue como organizamos la excursión a Toledo, tú Jordi deseabas presentarnos tu bella ciudad y tu fantástico hogar situado dos metros bajo tierra ¡estabas tan entusiasmado mostrándonos el tesoro que poseías! Te habías comprado esa casa en tu ciudad natal, muy estrecha, debiste edificar hacia arriba y hacia abajo.— Es una cueva de la época de los romanos— nos explicabas fascinado y nosotros escuchábamos de igual manera, éramos jóvenes arqueólogos ávidos de experiencias aunque tú ya estabas un escalón más al ser titular de una cátedra. Fue una experiencia inolvidable. Yo no podía dejar de mirarte, tu postura y tus ojos delataban la mezcla étnica, eras un imán. Ya en Madrid fue la cena de despedida, al finalizar me acompañaste hasta la habitación del hotel, busqué un buen pretexto para invitarte a pasar, tenía unos artículos del profesor que tanto admirabas. No te despedirías así como así querido Jordi, te invité una copa de vino, y tu mirada a través del violeta de la copa insinuante de siglos, ya me había poseído.
Un nuevo congreso, esta vez en mi tierra; la Patagonia. Pasaron veinticinco años y tantas cosas en el mundo y en nuestras vidas. Cayeron el Muro de Berlín y el apartheid, aunque no las desigualdades, siguen las luchas por el poder, nos acecha el calentamiento global, ambos tenemos matrimonios frustrados, hijos, pero las pasiones no cambian querido profesor, no cambian.
Te veo bajar del avión, con tu prestancia, canas y esa mirada ardiente. Te prometo Jordi que esta noche estás invitado a cenar en mi casa patagónica, de mujer sola, con hijos independientes. No tengo una cueva romana ni la juventud que nos arrolló en Madrid pero te brindaré una copa de vino color ciruela, coloreado por los valles de estas tierras, y mientras nos amamos, escucharemos el silencio de la nieve que se avecina sobre la ausencia de estos años.***

Seleccionado por editorial Dunken Bs.As para la antología “Senderos con historias” 2012

domingo, 14 de abril de 2013

Andres Ojeda



Si estas cansada de la realidad que te agobia en cada suspiro, si quieres huir de aquella habitación gris, cada amanecer se ha convertido en algo cotidiano, tus ojos se ahogan en la rutina, se ha desteñido tu horizonte, ya nada tiene sentido, día a día tu soledad besa tu corazón, quieres escapar pero las obligaciones son cadenas que te atan a la realidad, sé que te has cansado de la realidad gris, aquí estoy toma mi mano déjate llevar a ese loco mundo, en el no interesan las preguntas, solo respira y disfruta, no temas por lo que pueda suceder, cierra tus ojos acompañe, es hora de vivir en la locura, fúgate conmigo a otra vida, viviremos otra realidad.

El día a día ahoga tus pensamientos te encierran en la rutina del trabajo, sientes que respirar es una obligación, tus pasos son repetitivos, ya no sueñas con una locura, tan solo vives el presente, ya lo demás dejo de importar, tu mirada se pierda en el rincón del silencio.

Escucha mi voz, escápate conmigo amanece en mis brazos, olvida las horas que marca sin tregua el reloj, descasa en mi pecho tu realidad, suspira y respira mis más tontos sueños, no temas al tiempo, jamás lo podremos vencer, vive en mis canciones déjate llevar por las letras que nacen fuera del tiempo y la realidad, no temas déjate llevar por esta locura, aventura del corazón y los sueños, abrázame fuerte déjate llevar a un nuevo lugar.

Respira conmigo la música, cada letra que nos invita bailar en mis sueños bajo la lluvia, deja atrás la rutina olvida el tiempo, vive conmigo el tiempo de soñar, escápate junto a mí en una poesía que nadie más que tu escucharas de mi voz, la susurrare en tu odio cada noche, toda la vida nos escaparemos, seremos dos aventureros respirando vida.

Nuestros besos y caricias nos llevaran fuera de la realidad, seremos dos aventures jugando a vivir en el edén olvidado, olvidáramos lo que sucede afuera, el mundo continuará girando tu yo continuaremos viviendo nuestra realidad bañada de besos y caricias, escápate conmigo en la lluvia bailemos que ella moje nuestros cuerpos abrázame, bésame, respiremos nuestros suspiros, como dos niños bajo la lluvia reiremos, en la noches te leeré la cartas que escribe mi corazón, escápate conmigo en un beso, una canción, una caricia que nos lleve por ese mundo donde el tiempo se detiene en una mirada tuya.

Escápate conmigo en una poesía, en una sonrisa, fúgate en una caricia, en un suspiro, cierra tu ojos toma mi mano, tu corazón serán mi alas, junto a ti surcaremos la realidad que te agobia cada día, escucha el susurro de mi voz escápate conmigo

viernes, 29 de marzo de 2013

Roberto Arlt

Si te gusto el Aguafuerte "Como Lobos" y te quedaste con ganas de escuchar mas, lee la siguiente:


El origen de algunas palabras de nuestro léxico popular


Ensalzaré con esmero al benemérito "fiacún".
Yo, cronista meditabundo y aburrido, dedicaré todas mis energías a hacer el elogio del "fiacún", a establecer el origen de la "fiaca", y a dejar determinados de modo matemático y preciso los alcances del término. Los futuros académicos argentinos me lo agradecerán, y yo habré tenido el placer de haberme muerto sabiendo que trescientos setenta y un años después me levantarán una estatua.
No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez:
-¡Hoy estoy con "fiaca"!.
De ello deducirán seguramente mis asiduos y entusiastas lectores que la "fiaca" expresa la intención de "tirarse a muerto", pero ello es un grave error.
Confundir la "fiaca" con el acto de tirarse a muerto es lo mismo que confundir un asno con una cebra o un burro con un caballo.
Exactamente lo mismo.
Y sin embargo a primera vista parece que no. Pero es así. Sí, señores, es así. Y lo probaré amplia y rotundamente, de tal modo que no quedará duda alguna respecto a mis profundos conocimientos de filología lunfarda.
Y no quedarán, porque esta palabra es auténticamente genovesa, es decir, una expresión corriente en el dialecto de la ciudad que tanto detestó el señor Dante Alighieri.
La "fiaca" en el dialecto genovés expresa esto: "Desgarro físico originado por la falta de alimentación momentánea". Deseo de no hacer nada. Languidez. Sopor. Ganas de acostarse en una hamaca paraguaya durante un siglo. Deseos de dormir como los durmientes de Efeso durante ciento y pico de años.
Sí, todas estas tentaciones son las que expresa la palabra mencionada. Y algunas más.
Comunicábame un distinguido erudito en estas materias, que los genoveses de la Boca cuando observaban que un párvulo bostezaba, decían: "Tiene la "fiaca" encima, tiene". Y de inmediato le recomendaban que comiera, que se alimentara.
En la actualidad el gremio de almaceneros está compuesto en su mayoría por comerciantes ibéricos, pero hace quince y veinte años, la profesión del almacenero en Corrales, la Boca, Barracas, era desempeñada por italianos y casi todos ellos oriundos de Génova. En los mercados se observaba el mismo fenómeno. Todos los puesteros, carniceros, verduleros y otros mercaderes provenían de la "bella Italia" y sus dependientes eran muchachos argentinos, pero hijos de italianos. Y el término trascendió. Cruzó la tierra nativa, es decir, la Boca, y fue desparramándose con los repartos por todos los barrios. Lo mismo sucedió con la palabra "manyar" que es la derivación de la perfectamente italiana "mangiar la follia", o sea "darse cuenta".
Curioso es el fenómeno, pero auténtico. Tan auténtico que más tarde prosperó este otro término que vale un Perú, y es el siguiente: "Hacer el rostro".
¿A qué no se imaginan ustedes lo que quiere decir "hacer el rostro"? Pues hacer el rostro, en genovés, expresa preparar la salsa con que se condimentarán los tallarines. Nuestros ladrones la han adoptado, y la aplican cuando después de cometer un robo hablan de algo que quedó afuera de la venta por sus condiciones inmejorables. Eso, lo que no pueden vender o utilizar momentáneamente, se llama el "rostro", es decir, la salsa, que equivale a manifestar: lo mejor para después, para cuando haya pasado el peligro.
Volvamos con esmero al benemérito "fiacún". Establecido el valor del término, pasaremos a estudiar el sujeto a quien se aplica. Ustedes recordarán haber visto, y sobre todo cuando eran muchachos, a esos robustos ganapanes de quince años, de dos metros de altura, cara colorada como una manzana reineta, pantalones que dejaban descubierta una media tricolor, y medio zonzos y brutos. Esos muchachos era los que en todo juego intervenían para amargar la fiesta, hasta que un "chico", algún pibe bravo, los sopapeaba de lo lindo eliminándolos de la función. Bueno, estos grandotes que no hacían nada, que siempre cruzaban la calle mordiendo un pan y con gesto huído, estos "largos" que se pasaban la mañana sentados en una esquina o en el umbral del despacho de bebidas de un almacén, fueron los primitivos "fiacunes". A ellos se aplicó con singular acierto el término.
   Pero la fuerza de la costumbre lo hizo correr, y en pocos años el "fiacún" dejó de ser el muchacho grandote que termina por trabajar de carrero, para entrar como calificativo de la situación de todo individuo que se siente con pereza.
   Y, hoy, el "fiacún" es el hombre que momentáneamente no tiene ganas de trabajar. La palabra no encuadra una actitud definitiva como la de "squenún", sino que tiene una proyección transitoria, y relacionada con este otro acto. En toda oficina pública y privada, donde hay gente respetuosa de nuestro idioma y un empleado ve que su compañero bosteza, inmediatamente le pregunta:
   -¿Estás con "fiaca"?
   Aclaración. No debe confundirse este término con el de "tirarse a muerto", pues tirarse a muerto supone premeditación de no hacer algo, mientras que la "fiaca" excluye toda premeditación, elemento constituyente de la alevosía según los juristas. De modo que el "fiacún" al negarse a trabajar no obra con premeditación, sino instintivamente, lo cual lo hace digno de todo respeto.

martes, 26 de marzo de 2013

Maria Teresa Di Iorio



Solo rumores
Una cena a solas, hace tiempo que Ramiro no se lo proponía. Para Elvira era más que una simple cena, no estaban pasando por un buen momento. Una nueva crisis llegaba a la pareja,  ella sentía que en esta cita  iba a encontrar soluciones.
El restaurant era algo caro para lo que ellos estaban acostumbrados, pero según pensaba Elvira, el fin justificaba los medios. Y si ese gasto serbia para alejar la crisis ¡bien gastado estaba!
La cena fue tranquila, una conversación casi sin importancia, ella no quería apresurar las cosas, que todo se diera a su tiempo sin presiones.
Mientras esperaban el café, ella fue al tocador. Debió esperar para ingresar  al baño,  Se miro en el espejo, se vio tímidamente sensual. Se gusto, y hasta lleno su ego diciéndose lo bien que le sentaban los 50 años. Elvira no podía dejar de pensar en que seguro al terminar la cena, él le pidiera que lo acompañe en su viaje, que a pesar de ser por razones de trabajo podrían tener algún momento para estar juntos, sería como una segunda luna de miel. Ni bien se desocupo un baño entro, no quería hacer esperar a Ramiro.
Escucho voces, dos mujeres acaban de entrar, las risas le parecieron familiares, a punto de abrir la puerta el morbo por escuchar que decían se lo impidió, se apoyo sobre la puerta para oír mejor. ¡Ojala no lo hubiera hecho! Ambas se reían con total desparpajo
- ¿Lo viste? _
-Sí, ¿Con quién habrá venido? Pregunto la segunda
-Seguramente con la amante -Dijo la primera
Y agrego: Esto que te cuento, no se lo digas a nadie- Dando rienda suelta a su nociva lengua-
-Al parecer este viaje es solo una escusa para irse con la otra, y es mas está decidido a pedirle la separación_
-No, ¿en serio? Pregunto la segunda. Y con voz de lastima dijo: Pobre, no se merece algo así.
Después de tantos años, pobre Elvira, es una buena mujer-
-Es buena, pero muy simple para él.-Siguió la primera, además esta es más joven-
Al mismo tiempo que la realidad la golpeaba, reconoció las voces. Sus dos amigas o esas que se decían sus amigas se estaban deleitando con su dolor.
 De golpe todo lo que había cenado se le volvió acido en la boca.
-Están locas –pensó-No saben lo que dicen-
Él no sería capaz de algo así.
Ella siempre estaba a su lado. En la buenas y en las malas
¡Sí! Estaban en crisis pero no era la primera ni seria la ultima.
Abrió la puerta de golpe, las dos mujeres se quedaron heladas al verla en el espejo, sus rostros sonrientes se transformaron, casi pálidas rogando que no fuese real la imagen, un silencio envolvió el lugar, Elvira sentía que las lagrimas se agolpaban en sus ojos para salir
La primera procurando arreglar lo irreparable dijo:
-Son rumores, no hagas caso-
La otra, tomando del brazo a su compañera de chismes, la guio hacia la salida.
Momentos después salió Elvira, tratando de no llamar la atención  se acerco al mozo, le pidió un papel y una lapicera, escribió una nota.
-Por favor, entregue esto a ese señor-, Señalando la mesa donde se encontraba su esposo.
El mozo entrego la nota  que decía:
 “Esto que te cuento no se lo cuentes a nadie.
Dicen que Tienes otra mujer.
Y yo que creí que me amabas”.
Ramiro arrugo el papel, pidió la cuenta mientras pensaba en el dolor que le había causado un rumor a  su esposa.
Sin dudar de aquel rumor, Elvira salió del local, solo deseaba llegar a su casa para sentirse protegida por esas paredes en las que una vez fue feliz.

                                                        Maria Teresa Di Iorio






domingo, 24 de marzo de 2013

Sobre la simpatía Humana

Roberto Arlt nos va a deleitar con una de sus grandes aguafuertes porteñas:

SOBRE LA SIMPATIA HUMANA

Usted camina por la calle, y todas las personas son aparentemente iguales. Pero dicha gente se pone en contacto con usted y, de pronto, siente que se desconcierta, que la vida de los prójimos es tan complicada como puede serlo la suya, que de continuo, en todas direcciones, hay espíritus que lanzan a toda hora su S.O.S Escribo esto porque hoy me he quedado caviloso frente a un montón de cartas que he recibido.
Cuando un autor comienza a recibir cartas, no encuentra diferencia entre una y otra. Todas son cartas. Luego, cuando se acostumbra, esta correspondencia va adquiriendo una faz completamente personal. El autor pierde su vanidad, y en cada carta encuentra un tipo interesante de hombre, de mujer, de alma...
Hay lectores, por ejemplo, que le escriben a uno cartas de cuatro, cinco, siete, nueve carillas. Usted se desconcierta. Se dice: ¿Cómo, este hombre se ha molestado en perder tanto tiempo en hablarle a uno por escrito? No se trata de un hombre que escribe por escribir, no. Es un individuo que tienen cosas que decirle, un espíritu que va a través de la vida pensando cosas.
Yo he recibido cartas curiosas. En algunas se me plantean casos terribles de conciencia, actitudes a asumir frente a la vida, destinos a cortar o reanudar. En otras cartas sólo he recibido una muestra desinteresada y bellísima de simpatía. Son las que más me han conmovido. Gente que no tenía nada qué decirme en especial, como no fuera la cordialidad con que seguían mi esfuerzo cotidiano. Alguien podrá decirme por qué me preocupa esto. Pero así como yo no puedo dejar de escribir sobre un hermoso libro, tampoco puedo dejar de hablar de gente distante que no conozco y que, con pluma ágil a veces, o mano torpe otras, se sienta a escribirme para enviarme su ayuda espiritual.
He abierto una carta de nueve carillas. El autor ha tardado una hora en escribirla, por lo menos. Me he detenido en la carta de una muchacha, que cada quince días me envía unas líneas. No tendrá nada que hacer, o de qué modo se aburrirá para escribirme sincrónicamente sus pensamientos de este modo tan matemático. Rompo el sobre de otra, es una esquela que parece escrita con pincel, letra de hombre que manejaría con más habilidad un martillo o un pincel que la pluma. Me envía sus palabras sencillas con una amistad tan fuerte que quisiera estrecharle la mano. Luego un fino sobre marrón; un encabezamiento: "Mar del Plata". Me hablan de mi novela; después, dos cartas escritas a máquina; una dactilógrafa y un muchacho, ambos deben haber aprovechado un intervalo en la oficina para comunicarse conmigo. Luego, otra con lápiz, luego, otra con un membrete de escritorio comercial, un señor que me propone hacer un distingo sobre dos estados civiles igualmente interesantes...
Y así todos los días, todos los días...
¿Quiénes son estos que le hablan a uno, que le escriben a uno, que durante un momento abandonan, desde cualquier ángulo de la ciudad y la distancia "su no existencia", y con algunas hojas de papel, con algunas líneas, le hacen sentir el misterio de la vida, lo ignoto de la distancia?... 
¿Con quién habla uno? He aquí el problema. Si a uno no le escribieran nunca, quizá existiera esta preocupación: "No le intereso a la gente". Pero, estos hombres y mujeres siempre novados; estas cartas, que siempre se le acercan en su casi totalidad a vocearle su simpatía, lo inquietan a uno. Se experimenta el desconcierto de que numerosos ojos le están mirando, porque siempre que uno ha escrito una carta, y sabe que
debe haber llegado, piensa lo siguiente: 
"¿Qué habrá dicho de lo que le escribí?"
Efectivamente, uno no sabe qué decir. Un lector me dice: "Le envío la presente por simpatizar con su manera de ser hacia el prójimo". Otro, me pide que me dirija al elemento obrero con mis notas. Otra, hace una parodia de la carta que me fue escrita por el "adolescente que estudiaba lógica", agregando: "dígale al dibujante que reproduzca el diseño que ilustraba esa nota, agregando a las víboras y a los sapos, un puñado de rosas".
De pronto, tengo una sensación agradable. Pienso que todos estos lectores se parecen por la identidad del impulso; pienso que el trabajo literario no es inútil, pienso que uno se equivoca cuando sólo ve maldad en sus semejantes, y que la tierra está llena de lindas almas que sólo desean mostrarse.
Cada hombre y cada mujer encierra un problema, una realidad espiritual que está circunscripta al círculo de sus conocimientos, y a veces ni a eso.
Hasta se me ocurre que podría existir un diario escrito únicamente por lectores; un diario donde cada hombre y cada mujer, pudiera exponer sus alegrías, sus desdichas, sus esperanzas.
Otras veces, me pregunto:
"¿Cuándo aparecerá, en este país, el escritor que sea para los que leen una especie de centro de relación común?
En Europa existen estos hombres. Un Barbuse, un Frank, provocan este maravilloso y terrible fenómeno de simpatía humana. Hacen que seres, hombres y mujeres, que viven bajo distintos climas, se comprendan en la distancia, porque en el escritor se reconocen iguales; iguales en sus impulsos, en sus esperanzas, en sus ideales. Y hasta se llega a esta conclusión: un escritor que sea así, no tiene nada que ver con la literatura. Está fuera de la literatura. Pero, en cambio, está con los hombres, y eso es lo necesario; estar en alma con todos, junto a todos. Y entonces se tendrá la gran alegría: saber que no se está solo.
En verdad, quedan muchas cosas hermosas, todavía, sobre la tierra.