Letras Libres es un programa radial cultural independiente sentipensante en el cual buscamos abrir el espacio a la imaginación y la reflexión.
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sábado, 2 de agosto de 2014
ES MEJOR DAR QUE RECIBIR
ES MEJOR DAR QUE RECIBIR
Él había sido un hombre sencillo, sus manos vacías de riqueza material, pero llenas de esperanza, habían sido el apoyo de aquellos que lo perdieron todo.
Acostumbraba a regalar sonrisas y aun siendo poco estudiado, conocía el verdadero significado del amor.
Todo era perfecto, por que las arcas del alma estaban llenas de actos sencillos, humildad profunda y un tipo de amor ingenuo y transparente, que lo hacía especial y diferente a los demás.
Cierto día, la envidia se enteró de tal fortuna y citó en consejo inmediato, a todos aquellos que lo rodeaban pero no lo querían, gente que fingía ayudarlo a ser mejor persona, con el único objetivo de dejarlo en ruinas.
Él no solo era bueno, también era ingenuo y confiado, así que creyó en esas sonrisas falsas que le dieron las llaves de una nueva casa y le ofrecieron una silla de oro para descansar la dura travesía.
Le hablaron de un momento triunfal, la hora de ser más importante que los otros, ya que la bondad del pasado debía cobrar recompensa. Le abrieron mil habitaciones llenas de oro y avaricia y le bañaron sus pensamientos buenos, con vino de ricos y monedas sacadas a las malas, de las bolsas de quienes sufrían.
Las riquezas le sobraban, los tesoros se acuñaban en monedas brillantes, que convertían los detalles sencillos que siempre había amado, en insignificante estorbo.
Dejó de amar los besos para desear la carne, dejó de agradecer ser amado pues con tanta fortuna podía comprar mujeres y hombres que lo alabaran como esclavos y dejó de mirar la luna, pues el resplandor de sus tesoros, brillaba según él con mayor gracia.
Cierto día, decidió caminar lentamente por su nueva casa y escudriñar en cada una de sus habitaciones, estaba cansado de descansar y su corazón duro y obeso por consumir tanta avaricia, necesitaba un poco de ejercicio.
Muchas llaves daban paso a largos pasillos recargados de esmeraldas preciosas, rubíes finos y diamantes orgullosos. Se burló de la tierra negra que arropaba el campo, del viento insípido que trabajaba sin salario y del viejo cansado que sembraba en la montaña, llevando el sol caliente en la espalda.
De repente llegó a una puerta de madera vieja, sin adornos, ni brillantes perlas en su humilde marco y muy sorprendido la miró con asco. Tomó fuerza y la derribó con un par de patadas, muy enojado por el desacato al buen estilo del ostento y la vanidad.
Entró al cuarto, observo que estaba casi vació y se quejó por sentirse pobre, aún teniendo tanto. Se quedó mirando al suelo y encontró la maleta vieja de esos años en que daba sin recibir, sonreía a pesar del dolor y amaba con sinceridad. Recordó a sus viejos amigos, esos mismos a los que les brindó paz en el alma y añoró volver por un momento al pasado, para sentirse más humano.
Ahora era muy rico, así que llenó las maletas de billetes marcados por la envidia y convencido de poder comprar cualquier cosa que existiera, se fue a cada tienda de la ciudad. Quería comprar sonrisas, sueños, besos, abrazos, fe, amor, paz, pero paradójicamente, aunque tenía con que pagar, en ningún lado vendían alguna de estas cosas.
Se sintió triste, pero no perdió la fe en aquellos que le ofrecieron la fortuna esplendorosa de la avaricia, así que fue en busca de ellos y pidió un poco de ayuda. La envidia y sus allegados se burlaron incesantemente, sin dar respuesta a dicha petición, lo llamaron tonto, cambiaron las guardas de las puertas de su casa...que ya no era su casa y arrojaron su vieja maleta por la ventana.
Avergonzado el hombre, comprendió que dicha riqueza material solo era un destello, que los buenos actos no se compran, el verdadero amor no se vende y los sueños no se hacen con ladrillos, sino con esperanza.
Recogió su maleta vieja, la miró con añoranza y descubrió que en su interior posaban vigentes las sonrisas, miró al cielo, pidió perdón por su egoísmo, e inmediatamente la carga del equipaje se hizo pesada, totalmente repleta de amor y sinceridad.
Con un fuerte grito de agradecimiento al cielo, se sintió el hombre más afortunado de este mundo, lloró de alegría y corrió sin cansancio en busca de sus verdaderos amigos, repartió todos los bienes llenos de bondad y maravillosamente nunca se vació su maleta. Volvió a sentir la mejor paga: VER FELICES A LOS DEMÁS.
Ahora era un hombre verdaderamente afortunado y feliz.
Nancy Mejía.
sábado, 19 de abril de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
Trenzas para un amor sin regreso
TRENZAS PARA UN AMOR SIN REGRESO
Prendida la hoguera
muy tibia la cama,
comida en la mesa,
la cara pintada,
espera la esposa
muy enamorada,
al esposo bueno
que ella tanto amaba.
Era un buen domingo
que mucho anhelaba,
pasadas semanas
de ardua jornada,
las vacas, la siembra,
la venta en la plaza,
gastaban el tiempo
del hombre que amaba.
Tejiendo dos trenzas
muy largas, doradas,
vestido de fiesta
y la boca pintada,
sentada en la silla
de guadua gastada,
miraba el camino
por donde él llegaba.
Adornó un florero
con flores rosadas
y al lado su perro
que poco ladraba,
sintió que era tarde,
las horas pasaban
y los miles besos
besarle aguardaban.
Se acercó la noche
la comida helada,
la angustia en el pecho,
el llanto en la almohada,
la rara presencia
de alguien que no estaba,
el frío tenebroso,
su espalda arropaba
y el presentimiento
del mal que rondaba.
Pasaron más horas,
la luna brillaba,
atizaba el fuego
que la calentaba,
muy lejos del pueblo,
perdida en la nada,
a oscuras su techo,
no pudo hacer nada.
Miró hacia la cima
de la alta montaña
y vio en el camino
una luz que brillaba,
se puso dichosa
y alistó la ruana,
que en muy frías noches
abrigo le daba.
Llegaron dos hombres
en mulas montadas,
con un cargamento
que al verlo asustaba,
preguntó por su hombre
que tanto esperaba,
sin una respuesta,
los hombres callaban.
Dolor en su pecho,
muy fuerte lloraba,
buscando en la carga
de mula cansada,
envuelto en costales,
con muchas cortadas,
yacía su hombre
al que tanto amaba.
Lo abrazó muy fuerte,
pero él no abrazaba,
curó sus heridas,
que ya no sanaban,
miró en su mirada,
que ya no miraba,
comprendió la muerte,
del hombre que amaba.
Los hombres en mulas
que la acompañaban,
se dieron la vuelta
y a prisa marchaban,
dejando la muerte
en la casa marcada,
por que la guerrilla
así acostumbraba.
La viuda del pueblo,
así la llamaban,
la tumba en el patio,
la siembra arrumada,
sentada en la silla
de guadua gastada,
espera al esposo
que tanto la amaba.
Nancy Mejía.
Dedicado a nuestras mujeres campesinas.
Prendida la hoguera
muy tibia la cama,
comida en la mesa,
la cara pintada,
espera la esposa
muy enamorada,
al esposo bueno
que ella tanto amaba.
Era un buen domingo
que mucho anhelaba,
pasadas semanas
de ardua jornada,
las vacas, la siembra,
la venta en la plaza,
gastaban el tiempo
del hombre que amaba.
Tejiendo dos trenzas
muy largas, doradas,
vestido de fiesta
y la boca pintada,
sentada en la silla
de guadua gastada,
miraba el camino
por donde él llegaba.
Adornó un florero
con flores rosadas
y al lado su perro
que poco ladraba,
sintió que era tarde,
las horas pasaban
y los miles besos
besarle aguardaban.
Se acercó la noche
la comida helada,
la angustia en el pecho,
el llanto en la almohada,
la rara presencia
de alguien que no estaba,
el frío tenebroso,
su espalda arropaba
y el presentimiento
del mal que rondaba.
Pasaron más horas,
la luna brillaba,
atizaba el fuego
que la calentaba,
muy lejos del pueblo,
perdida en la nada,
a oscuras su techo,
no pudo hacer nada.
Miró hacia la cima
de la alta montaña
y vio en el camino
una luz que brillaba,
se puso dichosa
y alistó la ruana,
que en muy frías noches
abrigo le daba.
Llegaron dos hombres
en mulas montadas,
con un cargamento
que al verlo asustaba,
preguntó por su hombre
que tanto esperaba,
sin una respuesta,
los hombres callaban.
Dolor en su pecho,
muy fuerte lloraba,
buscando en la carga
de mula cansada,
envuelto en costales,
con muchas cortadas,
yacía su hombre
al que tanto amaba.
Lo abrazó muy fuerte,
pero él no abrazaba,
curó sus heridas,
que ya no sanaban,
miró en su mirada,
que ya no miraba,
comprendió la muerte,
del hombre que amaba.
Los hombres en mulas
que la acompañaban,
se dieron la vuelta
y a prisa marchaban,
dejando la muerte
en la casa marcada,
por que la guerrilla
así acostumbraba.
La viuda del pueblo,
así la llamaban,
la tumba en el patio,
la siembra arrumada,
sentada en la silla
de guadua gastada,
espera al esposo
que tanto la amaba.
Nancy Mejía.
Dedicado a nuestras mujeres campesinas.
martes, 29 de octubre de 2013
Nancy Mejía
CONTAMINACIÓN EN EL PLANETA
La tarde calienta los valles y el sofoco inclemente de los campos, lanza centauros chispeantes en el firmamento, la ciudad se quema como si el pecado ardiera y el castigo forjara actores de una Divina Comedia.
Arde la ciudad y la mirada desagradecida del hombre, demanda angustiosa el baño de rayos resplandecientes pero tibios, que algún día fueron añorados, pero quedaron perdidos en un pasado de mejor aire, en el que se podía respirar.
El hombre reniega y formula culpas celestiales al cielo, como si fuera el mismo Dios quien contaminara los campos y envenenara los ríos, danzando bailes de protesta y ruido en los que lava su alma, pero no limpia su verdadero pecado.
El habitad desangrado por el sueño irónico del hombre, que forra el planeta con lata y basura... ya no existe, ni siquiera sobrevive, solamente yace tendido en el suelo caliente, que ya no atribuye hijos verdes de frutos jugosos, sino piedras secas de sueños muertos.
Algún día nuestro planeta fue lar para vivir, hoy es un desierto que el hombre convirtió en lecho para morir.
La tarde calienta los valles y el sofoco inclemente de los campos, lanza centauros chispeantes en el firmamento, la ciudad se quema como si el pecado ardiera y el castigo forjara actores de una Divina Comedia.
Arde la ciudad y la mirada desagradecida del hombre, demanda angustiosa el baño de rayos resplandecientes pero tibios, que algún día fueron añorados, pero quedaron perdidos en un pasado de mejor aire, en el que se podía respirar.
El hombre reniega y formula culpas celestiales al cielo, como si fuera el mismo Dios quien contaminara los campos y envenenara los ríos, danzando bailes de protesta y ruido en los que lava su alma, pero no limpia su verdadero pecado.
El habitad desangrado por el sueño irónico del hombre, que forra el planeta con lata y basura... ya no existe, ni siquiera sobrevive, solamente yace tendido en el suelo caliente, que ya no atribuye hijos verdes de frutos jugosos, sino piedras secas de sueños muertos.
Algún día nuestro planeta fue lar para vivir, hoy es un desierto que el hombre convirtió en lecho para morir.
Nancy Mejía
DEPENDENCIA DE BESOS
Los amantes se adoraban y esperaban días enteros para tenerse. Guardaban palabritas hermosas y coleccionaban besos salvajes
que sin dominio ni ley, hacían eternas fiestas en sus bocas
durante cada encuentro celestial, que parecía ser siempre la primer vez.
Las encimas y los líquidos solubles fabricados con dulces sabores de amor,
concurrían en combinaciones químicas, que de ser fabricadas para una tienda de besos, causarían un verdadero impacto social,
pues nunca hubo manjar mas exquisito, que ese par de labios en plena pasión.
En tiempos de recesión y carencia de oportunidades para el encuentro de los besos, desesperados iniciaron un profundo llamado al corazón de los amantes y advirtieron sobre los posibles síntomas de tristeza y soledad, que de no ser tratados a tiempo, podrían concluir en depresión absoluta.
Los amantes preocupados y atentos a dicho llamado, lucharon incesantemente por unir esos labios llenos de pasión, que enfermos de dependencia y vicio salvaje, se juntaron para perder su forma en uno solo y se comieron boca a boca, alimentando el seco y sediento beso, que apeteció una y otra vez al sabor perfecto del amor.
De ahí en adelante, se supo que los amantes quedaron condenados a los besos eternos y que nunca pudieron alejarse, pues la amarga sensación de dejarse de besar los podía hacer morir.
Se besaron hasta el último día de existencia y se cuenta que en noches de luna llena, brillan en el cielo en forma de luceros, que muy cerca juntan sus destellos, como si la fiesta del amor continuara la bohemia celebración de besos en el firmamento.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Nancy Mejía
LA NIÑA.
La tierna sonrisa que habita en su cara
de ojitos azules y linda mirada
pupilas brillantes, mejillas rosadas,
suave piel de ángel y trenzas doradas.
Es ella la niña, la hijita mimada
más lejos que el cielo, es ella adorada
la quiere la vida, de ella enamorada,
la quiere la luna de cara plateada.
Y como a un tesoro, muy bien custodiada
se cuida a la niña de trenzas doradas,
por malos e injustos es muy codiciada
que buscan robarle su tierna mirada.
Camino a la escuela, su mano es llevada
por una viejita de cara arrugada
la deja en la puerta, con fe ilusionada
de ver a su niña tras horas pasadas.
La tierna inocencia de niña mimada
distrae sus quehaceres, se siente asombrada
un hombre sonriente, de cara pintada
le ofrece los dulces que a ella le gustaban.
Buscando el banquete de gomas rosadas,
se acerca la niña de trenzas doradas
y sin darse cuenta, dormida, engañada
perdió la inocencia y cerró su mirada.
Angustia en el pecho, lágrimas plateadas,
dejaron la muestra de un alma atacada,
la hallaron sin vida, con ropa rasgada
y un gris pasaporte que al cielo llevaba.
Mujeres y hombres con alma malvada
que atacan el cuerpo de niñas mimadas,
sacian la codicia, de sed desalmada
condenan los sueños, a tumbas cerradas.
Nancy Mejía
BORRACHO ENTRE EL OLVIDO
Si es que de partir se trata...
empacaré los sueños rotos en esta maleta vieja
y gastada de los años.
Tal vez uno a uno se vayan regando por el camino
y cuando llegué a la nueva morada,
el equipaje este vacío...pero sin penas.
Dicen que el tiempo remoja el seco bocado de la amargura,
con lágrimas de olvido,
por ello rumbo a mi incierto destino,
beberé mi llanto y embriagaré tu recuerdo
con el rocío de mis ojos.
Ya borracho y consumido en la pena profunda,
podré gritar sin miedo por última vez tu nombre
y vomitaré la angustia de estar solo.
Después de la resaca vivir sin ti será sencillo
...Los borrachos no tienen memoria.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Nancy Mejía
LA REALIDAD DE UN SUEÑO
Muchos sueños había dibujado en el lienzo de de su vida. Una obra de ilusiones que muchas veces no le permitieron dormir y ante el acoso de sus anhelos, solamente podía pensar en algo nuevo que soñar.
Era un soñador incontrolable, tal parecía que más dormido que despierto, habitaba en este mundo frío de realidades, al que se negaba pertenecer...Por eso siempre acudía a la demencia de sus actos superiores, criticados e incomprendidos por los humanos de extremidades largas, cinco dedos y cerebro reducido.
Él no tenia brazos, tenía alas...y cada una de ellas brillaba en hermosa psicoldelia de colores inexistentes, absurdos y desconocidos en la imaginación de cualquier mortal.
Era un ser diferente, de esos que aunque carguen la cruz a cuestas y lleven anudadas sus manos con mil cadenas, siempre serán libres, por que vuelan en su propio mundo sin barreras, sin fronteras y sin limitaciones que aten al paradigma de los obstáculos.
Así pasó los años de infancia y sin egoísmo compartió con su gran amigo imaginario, las pocas propiedades avaluadas en un trompo de madera gastado, una hermosa pelota de papel y cuatro canicas.
Más adelante fue joven y amo a la chica promiscua que en la carrera por ser más que adolescente, entregó con prisa sus besos, más a él nunca lo besó.
Ya hecho hombre obtuvo las llaves de la realidad, pero nunca las usó para escapar de ese mundo de sueños al que llamó destino. Las puertas se abrieron, pero ante la libertad de elegir, el prefirió soñar que vivir.
Es por ello que aún después de su muerte, seguirá soñando y vivirá eternamente en ese mundo maravilloso que él llama FELICIDAD.
martes, 24 de septiembre de 2013
Nancy Mejía
LOS PRESOS
Entre las paredes de un castillo viejo
casi agonizantes habitan los presos,
miradas perdidas, pasos en silencio,
sin la luz del cielo que acobije el lecho.
rejas y paredes, llantos y lamentos,
guardias enojados, dominan sus sueños
pasan tardes , días, años de tormento
pagando la pena de un mal pensamiento.
Sombras que se mueven y corren muy lejos
salen de sus sombras de hojas de cuaderno
donde con apuntes de su diario entierro
añoran el aire y un trozo de cielo.
Cansadas sus almas de salir corriendo
sin que el cuerpo quieto las siga en silencio,
regresaron frías, faltas de recuerdos
yaciendo en un claustro de pobres internos.
Llega la visita, de un domingo nuevo
muchos olvidados ven ladrar a un perro
muere la esperanza , muere en vida el preso
vuelven en silencio al castillo viejo.
Es malo el pecado que lleva al encierro,
mala la condena que castiga el hecho,
mala la ignorancia de olvidar al preso,
mala la conciencia de matar un sueño.
viernes, 30 de agosto de 2013
Nancy Mejía
LA AMANTE DEL VIENTO.
Cada agosto pasaba lentamente fingiendo la calma de la tarde, haciendo maña frente a mi ventana y dejando entrar una que otra coleta de brisa que anunciaba su presencia. Yo sabia que espiaba la aroma perfumada de mi cuerpo y a propósito me bañaba en el perfume de las flores que a él más le gustaban.
Mi instinto y el eterno verano de los nuevos tiempos, me hacían desearlo. Ardía de calor y solamente él, con el roce fino de su insipiente tacto en mi piel, podía regresarme la frescura de los tiempos en que abundaba la sombra de los sueños que acobijaban las penas.
Al percibir su presencia, adornaba mi boca con besos sedientos y desnudaba la carne de forma femenina con que me había bendecido la vida. Así, seducirlo era muy simple y solo tenía que abrir la ventana de mis pasiones para que él con prisa sucumbiera en mi regazo.
Yo bañada en el sudor de mis lamentaciones, solo anhelaba la paz de esas caricias que él soplaba tiernamente bajo mi ombligo y la danza fugitiva de ese viento que desviaba su rumbo para ondular mi pelo....Ser amada por el viento, era el mejor acto consumado a lo largo de mi vida.
Cada agosto yo espero por él y él, corre a prisa por el mundo, con el único anhelo de regresar a ese cuarto donde fielmente lo espero... para dejarme amar.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Nancy Mejía
GRAFITO Y YO.
(Homenaje al lápiz)
! Me ha causado mucha ternura verlo!
Ya su cabeza ha perdido la prominente y larga goma
con que en viejos días borraba mis equivocaciones,
...han sido tantas y tantas,
que desconozco el cálculo exacto de cuantas son,
el caso es que él, siempre ha estado ahí;
como lo está un mejor amigo,
para ayudarme a borrar y darme una nueva oportunidad
de comenzar bien, como debe ser.
Un día al mirar su cuerpecillo,
con burla observé su delgadez, (como si no se alimentara)
y en tan malintencionado pensamiento,
él solamente me respondió:
Así soy por que fui diseñado para caber entre tus manos
sin lastimar tus dedos
y entrar en la cartera de tus eternos pensamientos.
...Entonces, yo muy avergonzada me sentí,
pues grafito lo hacía todo por mi
y yo sin pensar me reía de su estado anoréxico.
Él era un sabio, un loco del amor,
un vagabundo promiscuo y celestino
que escribió mil cartas con bellos sentimientos para todo el mundo,
sin egoísmo, sin reproche,
...solamente las escribió con el fin de hacer feliz a quien las leyera,
dando en cada fonema un trozo de su grafo negro
que agotado se iba disminuyendo.
Fue testigo de mis noches sin dormir,
de mis alegrías y tristezas,
dibujó corazones con flechas atravesadas
y hasta alguna vez una caricatura traviesa
del profesor que tanto me aburría,
fue mi ecuas, mi cómplice, mi amigo.
Los pensamientos de amor y ética humana siguen en mi cabeza,
la inspiración crece y mi amor por la letra prevalece.
Grafito esta muy gastado,
ha envejecido tanto, que como un viejo encorvado
ya casi llega hasta el piso,
es pequeño, muy pequeño...
pero hasta en el último centímetro de punta
guarda un inmenso corazón,
él, mi amigo fiel, yo, la causante de el arduo trabajo de su vida.
GRACIAS GRAFITO POR TANTAS AVENTURAS VIVIDAS A MI LADO.
martes, 20 de agosto de 2013
Nancy Mejía
EL MONSTRUO DE LA CIUDAD.
Era el ser más grande que habían visto, medía dos metros, !que digo!... cinco metros. Era de color entre verde, rojo y amarillo, tenia unos ojos tan brillantes que iluminaban toda la ciudad y las personas le huían.
Tal vez si hubiese alguien tan grande como él, no hubiera sentido miedo, pero todos eran muy pequeños para superar a aquel gigante. Era aterrador, caminaba lentamente y a su alrededor todo temblaba, especialmente las mismas personas despavoridas. Era un verdadero monstruo.
En la esquina había un niño que lo miraba, no huía, solo veía asombrado el color brillante de sus patas de diez kilómetros....Todos le gritaron, - !!no te acerques, te hará daño, es malo....!!
El niño sonrió, se aproximó cada vez más y más, y mientras lo hacia el monstruo se hacia mucho más grande...!! Absolutamente tenebroso!!.
De repente el niño apagó la vela que ardía junto a la mesa, entonces el monstruo desapareció y se convirtió en una minúscula sombra con la sonrisa idéntica a la del pequeño.
Así fue... solo era su sombra, la que asustaba a toda la ciudad...
El niño fue el único capaz de combatir el miedo hacia aquel gigante y no por ser él mismo, sino por estar totalmente convencido de que UNO PUEDE SER TAN GRANDE COMO SE PROYECTE, AUNQUE LOS DEMÁS EN SU EGOÍSTA VISIÓN ENVIDIOSA, LO VEAN COMO A UN MONSTRUO.
EL GIGANTE ES EL CORAZÓN.
(No hay que juzgar por las apariencias...)
Era el ser más grande que habían visto, medía dos metros, !que digo!... cinco metros. Era de color entre verde, rojo y amarillo, tenia unos ojos tan brillantes que iluminaban toda la ciudad y las personas le huían.
Tal vez si hubiese alguien tan grande como él, no hubiera sentido miedo, pero todos eran muy pequeños para superar a aquel gigante. Era aterrador, caminaba lentamente y a su alrededor todo temblaba, especialmente las mismas personas despavoridas. Era un verdadero monstruo.
En la esquina había un niño que lo miraba, no huía, solo veía asombrado el color brillante de sus patas de diez kilómetros....Todos le gritaron, - !!no te acerques, te hará daño, es malo....!!
El niño sonrió, se aproximó cada vez más y más, y mientras lo hacia el monstruo se hacia mucho más grande...!! Absolutamente tenebroso!!.
De repente el niño apagó la vela que ardía junto a la mesa, entonces el monstruo desapareció y se convirtió en una minúscula sombra con la sonrisa idéntica a la del pequeño.
Así fue... solo era su sombra, la que asustaba a toda la ciudad...
El niño fue el único capaz de combatir el miedo hacia aquel gigante y no por ser él mismo, sino por estar totalmente convencido de que UNO PUEDE SER TAN GRANDE COMO SE PROYECTE, AUNQUE LOS DEMÁS EN SU EGOÍSTA VISIÓN ENVIDIOSA, LO VEAN COMO A UN MONSTRUO.
EL GIGANTE ES EL CORAZÓN.
(No hay que juzgar por las apariencias...)
martes, 13 de agosto de 2013
Nancy Mejía
Lo conocí en una noche de silencios.
Dormía profundo en una cama de pensamientos
y se arropaba con los sueños
que tejía punto a punto en cada madrugada.
Bordaba cadenetas de sonrisas,
sesgaba ilusiones
dobladillaba paisajes
y ante todo...
cocía pedacitos de esperanzas destrozadas.
Yo que era tan curiosa,
lo ví justito ahí, aquella noche.
La bufanda de besos que abrigaba su cuello
llamó mi atención...
nunca había visto un estilo más singular
y del brillo de sus ojos...!!Ni que hablar!!
definitivamente, era un hombre especial.
Me acerque pacito a pacito,
no quería distraerlo de su mundo,
al que yo me disponía a entrar,
pero necesitaba su permiso,
debía tocar la puerta y esperar a ser invitada.
Tuve una idea...
vestí mi alma del color de los sueños,
y dejé leer uno a uno mis pensamientos
que entre rosado y violeta
idealizaban mis ilusiones,
...Me vestí de él, pero fui como yo.
Toqué suave,
(a los hombres finos y sensibles como él
les gusta la ternura)
saludé con vehemencia
y deje brillar en mis labios una sonrisa,
...ese labial rojo esperanza
hacía juego con mis anhelos
y él inmediatamente notó mi estilo,
que hacía juego con la divina luz de sus ojos.
Me admitió con su mirada,
me invitó un café endulzado con te amos
y simplemente así, sin preguntar ni pedir permiso
me dio un beso.
Yo pensé...
!!que atrevido este soñador!!
pero también lo besé
y aprendí a ser doblemente atrevida,
pues desde entonces,
vivo con el y solo por el.
AHORA SOÑAMOS LOS DOS, EL CONMIGO Y YO CON EL.
martes, 30 de julio de 2013
Nancy Mejia
EL VAGABUNDO
No estaba cerca ni lejos, simplemente no estaba, por que le gustaba vagar por el camino sin pensar en que su paso algún día se iba a cansar.
Sus sueños no tenían forma, no tenían fin ni objetivo, solo era un loco vagabundo que desperdiciaba la vida y eso lo hacía feliz.
Cuando terminó su tiempo, solo tenía un baúl lleno de recuerdos viejos, pero ninguno que le llenara de dicha ese presente lleno de canas.
Nancy Mejía.
viernes, 12 de julio de 2013
Nancy Mejía
DESEO Y POESÍA
Esa poesía tuya me tiene excitada el alma.
Si no vienes a amar mi verso esta noche,
voy a estallar en sentimiento.
Ven pronto que mis besos arden
y solo tus letras románticas pueden saciarlos.
Quiero vibrar mientras anclas tu poema
en las profundidades más íntimas de mi ser,
en mi alma, en mis sueños, en mis pensamientos.
prometo con talento amar tus versos,
mojarlos con el deseo infinito de la inspiración,
y bañar tu alma en el mar caudaloso de mis deseos.
Quiero ser tuya.
Fallecer sin esperanza
en la palabra que instruye el arte del amor,
y sin intentar huir de tu mundo celestial,
postrar mi sentimiento y mis anhelos
ante ti...poeta de mis sueños.
Ámame el alma,
dame poesía,
dame más, si mucho más...
que soy mujer insaciable,
en tus palabras desnudas.
Dame más, mucho más...
lunes, 8 de julio de 2013
Nancy Mejía
Me prometiste la luna y te fuiste a bajarla, mientras yo pasé el domingo en casa esperando tu regreso. Sabía que llegarías exhausto, así que preparé una rica sopa de estrellitas y le puse una cucharada de besos… de esos que tanto te gustan.
Miré por la ventana y muy hacia lo lejos intuí que regresabas, pues el camino brillaba más que nunca. Cuando me viste y me diste la luna, comprendí que el más hermoso regalo no era ella, sino tu.
lunes, 1 de julio de 2013
Nancy Mejía
AUNQUE EL TIEMPO CUIDÓ AL AMOR.
Erase una vez el tiempo...heredero absoluto de la vida, hijo de la oportunidad y primo hermano del destino. Decíase ser ajeno al amor y pasaba desapercibido por él, para no interferir en las historias pasionales de la humanidad, así no llevaría en su espalda cargos de conciencia. Sin embargo, era su tarea diaria caminar paso a paso por la vida y era inevitable causar controversia entre quienes detectaban su existencia.
El amor, había hecho nido en el corazón de dos extraños, que como por arte de magia al mirar en sus ojos se enamoraron con locura, pero tímidos e introvertidos, prefirieron sentir sin hablar y guardaron ese amor infinito en el cofre secreto de los anhelos, sin darle ninguna oportunidad de ser explorado.
Pasaron muchos años y el tiempo luchó incesantemente para no dejar huella en ese amor secreto que él conocía perfectamente, se esmeró en que cada evento acaecido en la vida de los dos enamorados, mantuviera el mismo encanto de la primer mirada y cuidó con sigilo de que a su paso no se colaran intrusos que pusieran en peligro esa utopía de sentimientos.
Algún día…la vejez tocó la puerta de los dos corazones, ya cansados y agotados de contar muchos calendarios. En sus almas el amor a flor de piel lucía intacto y en un arranque desesperado por hablar y expresar la pasión infinita que había sido capturada en un secreto, decidieron vivir, proclamar a cielo abierto los millones de te amos nunca dichos y estar juntos con la única razón de querer ser amados.
Feliz el tiempo ante tal decisión, festejó en gozo de alegría, pensó que siempre estuvo ausente o por lo menos lejano de ese amor y decidió acercarse para felicitar a los enamorados. Fue así como se aproximó a ellos, caminó pocos pasos y presintió que no estaba tan lejano a ellos. Cuando llegó, los miró profundamente y les sonrió, pero de repente sintió una dura corazonada que azotó su pensamiento y se dio cuenta de que ya no podía existir más para ellos.
Era tarde, su destino trascendía hacia otro rumbo y tuvo que despedirse con tristeza de aquellos amantes que perdieron el tiempo en un secreto de amor. Ya no hubo mas tiempo para ellos y nadie sabe si después de la muerte se encontraron en algún lado del camino, donde el tiempo dijo adiós.
Erase una vez el tiempo...heredero absoluto de la vida, hijo de la oportunidad y primo hermano del destino. Decíase ser ajeno al amor y pasaba desapercibido por él, para no interferir en las historias pasionales de la humanidad, así no llevaría en su espalda cargos de conciencia. Sin embargo, era su tarea diaria caminar paso a paso por la vida y era inevitable causar controversia entre quienes detectaban su existencia.
El amor, había hecho nido en el corazón de dos extraños, que como por arte de magia al mirar en sus ojos se enamoraron con locura, pero tímidos e introvertidos, prefirieron sentir sin hablar y guardaron ese amor infinito en el cofre secreto de los anhelos, sin darle ninguna oportunidad de ser explorado.
Pasaron muchos años y el tiempo luchó incesantemente para no dejar huella en ese amor secreto que él conocía perfectamente, se esmeró en que cada evento acaecido en la vida de los dos enamorados, mantuviera el mismo encanto de la primer mirada y cuidó con sigilo de que a su paso no se colaran intrusos que pusieran en peligro esa utopía de sentimientos.
Algún día…la vejez tocó la puerta de los dos corazones, ya cansados y agotados de contar muchos calendarios. En sus almas el amor a flor de piel lucía intacto y en un arranque desesperado por hablar y expresar la pasión infinita que había sido capturada en un secreto, decidieron vivir, proclamar a cielo abierto los millones de te amos nunca dichos y estar juntos con la única razón de querer ser amados.
Feliz el tiempo ante tal decisión, festejó en gozo de alegría, pensó que siempre estuvo ausente o por lo menos lejano de ese amor y decidió acercarse para felicitar a los enamorados. Fue así como se aproximó a ellos, caminó pocos pasos y presintió que no estaba tan lejano a ellos. Cuando llegó, los miró profundamente y les sonrió, pero de repente sintió una dura corazonada que azotó su pensamiento y se dio cuenta de que ya no podía existir más para ellos.
Era tarde, su destino trascendía hacia otro rumbo y tuvo que despedirse con tristeza de aquellos amantes que perdieron el tiempo en un secreto de amor. Ya no hubo mas tiempo para ellos y nadie sabe si después de la muerte se encontraron en algún lado del camino, donde el tiempo dijo adiós.
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