martes, 3 de septiembre de 2013

Sandra Méndez


LIBERTAD QUERIDA

Apreciando cada elemento
libertad en la inmensidad
añorada, valorada y resguardada
engrandeciendo el alma 
gozo del momento.

Suspiro en el sueño 
alegría que se advierte
intangible y potente
logrando sueños
profundizando en el inconsciente
danzando, jugando, riendo,
apreciando lo bello y sublime
deleite de los pensamientos.

Evitando transgredir la alegría
libertad adquirida
sentimiento grandioso
demostrando lo valioso.

Almas que danzan
a su propio ritmo
engrandecimiento
de los tiempos.

Quebrando las cadenas obtenidas
despertando del letargo
adormecimiento del inconsciente
transcurso del tiempo
independencia amada y protegida
revelando lo valioso de la vida
apreciada y valorada 
completamente aquilatada.

Locarve


C R U E L

En las lúgubres penumbras de mi alma
yo solamente quería calma,
¿ por qué fue que te encontré..?
si en mi vida yo nunca te pensé, ni te busqué

¿Por qué el destino te puso en mi camino?.
¿Por qué mi suerte fue cruel... y me hizo quererte?
¿Por qué mi corazón se enamoró?
y yo insensata que no lo controló.

Otra vez, ese cruel dolor en la misma herida,
por que clavaste sin piedad el puñal
de la traición, el engaño y la mentira ,
en éste débil corazón que aún latía.

Por que inconsciente descargas sobre mi,
todo el coraje de lo que la vida te hizo a ti,
como pudiste ser tan cruel
y mataste lo único que tenía

Lo único por lo que me levantaba cada día,
que había quedado ahí en el fondo de mi alma 
y agonizante aún sobrevivía,
la esperanza de ser feliz algún día.

María de Lourdes Casanova Padilla


VOLVER A EMPEZAR.

Volver a empezar de nuevo
por ti vuelvo y empiezo,
a pensar en ti
y redactar mil versos.

Y decirte con mil amores en el pecho
que te amo, que te quiero, que te extraño,
que no lo logro, aunque olvidarte intento.

Te amo vida mía
y te extraño a cada instante,
no se vivir sin ti, 
voy perdiendo la razón,
sin ti me falta el aire.

Quiero volver a verte,
mi amor quiero escucharte,
quiero saber de ti
y de tus aciertos.

Quiero en mis brazos acunarte
en esos momentos difíciles
que no son tan amables.

Quiero volver a escuchar de tus labios 
esas palabras tiernas
y consolidar de nuevo un tú y yo indivisible
de corazón a corazón.

Georgina Palacios


Y, ¿tú me juzgas?

Y, ¿tú me juzgas?
¿Cómo puedes juzgarme
sin haber vivido el dolor tan inmenso
que he vivido yo?

¿Tú me juzgas?
¿Cómo puedes juzgarme
cuando me empujaste a un abismo profundo 
que, yo sin saberlo, estaba a mis pies?

Pero, ¿tú me juzgas?

¿Cómo puedes mirarme
de esa manera que al tiempo que sufre, 
censura y condena con dura obsesión?

¡Tú me juzgas!
y también me condenas por mala mujer, cuando antes,
virtuosa e ingenua, mi amor te entregaba en dulce embriaguez...

¡Tú me juzgas!

Cuando tus palabras de enojo y de ira,
terribles e hirientes, 
mataron mi esencia, mataron mi ser!
Cuando tu injusticia me echó de tu lado a la fría intemperie,
más fría y oscura mientras más lejos estaba de ti.

La fría agonía atacaba mi alma
que no comprendía tu cruel proceder;
mi único amigo era el llanto
que con imprudencia brotaba al azar.

Y tú, ¡me juzgas...!
  
Cuando en calles oscuras y frías
erraba mi alma sin rumbo y sin fe,
en rebeldía y enojo,
¡enorme pecado contra mi Señor!
No podía encontrar el consuelo,
no podía encontrar la razón 
por la cual parecía perdido l
o que casi alcanzaba en profundo querer.

Tú me juzgas.

Mas no sabes que estando en un hades privado
que no me dejaba vivir
se acercó con palabras muy dulces y halagos
y me hizo creer 
que no era contigo ni otro,
con quien yo debía la vida pasar; 
que sólo él, con titánica fuerza,
podía quitarme el infierno
alojado en mi corazón.

¡Qué palabras tan dulces,
qué tan dulces acciones
tenía en su proceder!

Hoy comprendo por qué Madre Eva escuchó a Lucifer.

¡¿Y, aún me juzgas?!

No te culpo por mis decisiones,
yo culpo al dolor 
que terrible cual gélida bruma
nubló mi visión.

Escuché sus palabras
y escuché tantas otras,
para hacerme torcer el saber
que el pecado en sí mismo,
a la muerte te lleva arrastrado,
inclemente y atroz.

¡Sí,  me juzgas!

Y me condenas de nuevo
al destierro de tu corazón;
y al emitir tu sentencia tajante
también te condenas a perder el amor.

Este amor verdadero,
profundo y sincero
que fue lo que me hizo no perecer,
cuando el hombre
malvado y abyecto se dio a conocer.

¡Me juzgas¡

Y no sabes qué es lo que se siente a tu despertar
cuando enfrentas aquello que hiciste en momentos
cuando a tu conciencia hiciste callar.

El horror que  se viene a tus ojos
al poder contemplar 
consecuencias de sangre y de muerte,
de heridas y sal.

Me juzgas…

Cuando en arrepentimiento corrí a mi Señor, 
que en Su Misericordia infinita retó a su alrededor:
"El que libre esté de pecado puede comenzar..." 
mas ninguno la piedra en sus manos atrevióse a lanzar.

¿Es que crees acaso que tú eres mayor
que el que juzga en Divino Derecho y me dio su perdón?

¡No me juzgues!
¡No tienes derecho!
¡Recuerda muy bien,
 que si tú me juzgas,
la vara que uses,
en ti se usará!

El que libre esté de pecado puede comenzar..." mas ninguno la piedra en sus manos atrevióse a lanzar.


¡Me juzgas¡ Y no sabes qué es lo que se siente a tu despertar cuando enfrentas aquello que hiciste en momentos cuando a tu conciencia hiciste callar.

María Marta Stanganello


Saldrá la noche a buscarnos
quedaremos en su deseo...
ya nada ni nadie podrá saber
donde nuestros huesos/
en que lugar el infierno/
cuando el paraíso/
como y porque la realidad/
por cuanto tiempo el silencio...
Saldrá el sol a encontrarnos
quedaremos en su deseo...
sin complicidad es un código
demasiado ocupado 
nuestros cuerpos lo ensayan
en todo acto de amor 
más allá piel y aliento...
Saldremos del reloj 
quedaremos lejos ...
enredados en la inmensidad
no habrá paréntesis 
todo será cuestión de besos (...) 

Oscar Eduardo Flores


AMOR DE SEPTIEMBRE

Ya en septiembre y la luna llena esta por llegar,
el sagrado y antiguo festival de la felicidad,
recuerdo de una tradición de sentido juvenal,
tradición que asta ahora… no se puede ignorar.

Es la fiesta en que se elige la compañera,
con la visión de tener feligresa, no sólo para la fiesta,
tal cual dichosamente me ha sucedido, de elección previa,
y estar por eventualidad del destino, con una bella pareja.

Por lo menos, la primavera, ya no me causara miedo,
por estar sólo, y poder sentir en los labios la aguamiel.
Ni el eco lujoso de los ríos me atormentará,
mientras sus rojos y soleados labios afectuosos,
puedan terminar, lo que sus tiernos dedos, empezaron.

Tomarán más que palabras bonitas de otras bocas,
para quitarme este encendido, colosal deseo por ella,
sabiendo que los míos pueden mandar fuego a los que amo,
y logro al viento convertirlo en sol, esta noche de encanto.

No me resigno a perder las salas acariciantes,
de esta celeste casa, que su figura, llenó de estrellas.
Y los colores del invierno, decaen ante la presencia,
in deformada de ella, adelantada a la primavera.

Vendrán los fantasmas insinuantes de la oscuridad,
y nos encontraran abrazados, escudados por el oráculo.
Recordaré este día de septiembre, porque será para nosotros,
la voz que jamás se silenciará y será eterna… la felicidad.

Oscar Patricio Novoa


TE HE DICHO ADIÓS



Amándote como te amo

Con este sentimiento eterno

Te he dicho adiós, vida mía

Por no querer dañarte

Para no hacerte vivir en el infierno.



Adorándote en todo instante

Me he resignado a perderte

Porque no quiero que sufras

Porque me duele que llores

Mi sentencia, es nunca más verte.



Así se me parta el alma

Y se me destroce la vida

Tengo hoy, que alejarme de ti

Aunque mi mundo termine

Será mi cruel tortura admitida.



Te he dicho adiós, para siempre

Con un dolor palpitante

Con una agonía que daña

Marcada de sufrimiento constante

Y un roto corazón, que te extraña.