lunes, 22 de julio de 2013

Modesto Iván Zepeda Jr



Tu Poesía 

Preparo un poco de café de la hacienda de San Antonio,
Colima, México, me sirvo un poco de en esa taza que me regalaste aquel día que cenamos en el aeropuerto cuando nos vimos por primera vez. Activo mi computadora, me siento, suspiro, pienso en ti, y ya que estas sentada en mi pensamiento empiezo a dibujarte, a escribirte cosas tiernas, cosas para dos almas que bailan juntas en las madrugadas, empiezo a escribirte cosas de amor. De repente, mientras trató de calmar esta sed de tu miel, sed de tu saliva y aroma, una sed crónica que ocupa de ti siempre, una sed de tu amor que nunca se terminará, por eso te amo y te bebo todos los días para calmar esta sed, estas ganas de ti. Mientras te hago el amor en mi poesía que ya es tuya, que lleva tu nombre, te acaricio suavemente tu tersa piel, y beso tu mejilla susurrando tu nombre, acompañado de un te amo mientras sientes lo rasposo de mi barba en tu cara. Mientras te beso y te acaricio entre letras, y por medio de un verso desabotono tu vestido que con fuerza cae desplomado como siendo aspirado por el piso con una elegancia suprema, reapareces a mis espaldas, danzando sensualmente moviendo tus caderas como un ser de deidad, de un lado a otro mientras escribo, sabes que te estoy acariciando con mis letras, sabes que te escribo versos de amor, rimas a lo hermoso de tus grietas, al respirar de tus pechos, a la elegancia de tus manos. Pero tu bailas, sigues bailando, no te detienes, sabes que me tienes a tus pies, sabes que eres mi musa, mi diosa, mi princesa, sabes que soy tuyo, que te pertenezco, sabes que mi acta de nacimiento hace ya tiempo te la di. Pero no paró, te sigo amando entre mis metáforas, entre miles de frases delirantes, bailas, bailas, que bello bailas, tu cintura por dios, que vientre! Tu ombligo me llama, me atrae, sabes que me tienes a tus pies, pero que pies, pies descalzos, desnudos, cielo azul quiero besarlos, tocarlos, te amo, te amo, carajo te amo, no puedo más, no, no, no, no puedo más, pero no dejo de dibujarte en tinta negra que entre mis letras se vuelve de colores, de muchos colores, te beso con un verso más, te abrazo, te acerco a mi pecho o vida mía eres la vida entera, eres toda mi alegría y agonía, eres mi luna, eres mi sol, eres mi pan de cada día. Suspiro, te siento a mi espalda humectando tus rojos labios con tu lengua, mientras me observas detenidamente, sabes que te tengo en la sangre, en la carne, sabes que eres mi deliro, mi lujuria, sabes que soy noble, tierno, sabes que deseo bailar contigo, pero no dejo de escribir, de crearte una y otra vez, cuanto amor, cuanta pasión y tu no paras de cantonear tus suaves caderas, y mientras más rápido escribo más agitado es tu movimiento, por piedad que hermosa eres, no merezco tanta belleza, danza, danza, y no pares nunca, que mientras yo escriba tu seguirás bailando, viviendo en mi ser, en mi poesía y los corazones de todos los que te descubren en mis letras. 

Modesto Iván Zepeda Jr

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